Aracely Se les dije, él no tolera ese tipo de personas, pero merecido se lo tenía por tratar de jugar chueco. Una cosa llevo a la otra, los gritos se escuchaban por toda la oficina, la verdad estaba disfrutando mucho el intercambio de palabras entre Mariana y Adolfo que me olvide por completo que el jefes de jefes estaba por llegar y para ir a su oficina primero tenía que pasar por esta. — ¿Me pueden explicar que pasa aquí jóvenes? —manifestó una fuerte voz desde la puerta. Era la última persona con la que quería lidiar el día de hoy, solo me falta que se aparezca Valentina para cerrar el cuadro. —Hice una pregunta, acaso nadie me va a responder, porque los gritos se escuchaban desde el estacionamiento. Les recuerdo que estamos en una universidad no en una cafetería para que se co

