Silvia Cierto, Adolfo estaba como poseído tocando la puerta y el timbre sin parar. Sin pensarlo dos veces tome a Jorge de la mano hasta arrastrarlo escaleras arriba, nos refugiaríamos en mi cuarto mientras Aracely se encargaba de él. Después de entrar cerramos la puerta con seguro y pegue el oído para tratar de escuchar algo, tampoco dejaría a mi amiga sola con ese patán. Escuche unos pasos acercarse apresuradamente y me asuste un poco, emitiendo un sonido, sonido que no abandono mi boca gracias a que Jorge puso su mano sobre ella para evitar que saliera. Mi respiración estaba descontrolada por completo, a estas alturas no sé si era por la presión de que Adolfo pudiera descubrir el estado de Valentina o de tener a Jorge pegado a mí como una garrapata. Que digo pegado, más bien se es

