ANIKA Le iba a desinflar las te**tas plásticas. Es que me sentía como un perro rabioso, de esos que solo esperan pacientes para dar la mordida letal y destruir al enemigo, porque eso es lo menos que se merecía aquella desgraciada. Hermanas así me sentía yo después de ver al amor de mi vida, confesarme lo que sufrió con la plástica durante su matrimonio. Vi que estaba luchando contra un llanto que a duras penas podía controlar, y yo sentía que mi corazón palpitaba en medio de una estampida de toros furiosos. Aiden tenía un lado vulnerable que nunca mostraba y me sentía halagada al ver como se estaba abriendo conmigo. Por fuera Aiden podía ser un esnob en toda la extensión de la palabra, pudo haber sido un mujeriego, pero lo cierto era que solo había sido un caparazón para ocultar toda

