CAPÍTULO 12-2

1936 Palabras

Daisy supuso que era una forma dulce de coquetear con ella. Pero el efecto que tuvo en ella la distrajo totalmente. Se encontró inmovilizada frente a la entrada del zaguán, mirándolo fijamente. Miraba a su jefe, con el que ya había compartido su intimidad, al que le había contado su historia, pero que seguía siendo un sexy putero. Y aunque conocía su reputación, se sorprendió al fantasear con él. Daisy nunca se había sentido tan atraída por ningún chico como empezaba a estarlo por él. El mero hecho de que estuviera en la misma casa que ella empezaba a ponerla nerviosa y, al mismo tiempo, tenía un extraño efecto s****l en ella. «Oye, ¿me has oído, cariño?» Molesta por su falta de autocontrol y por haber dejado volar demasiado su imaginación, se dio cuenta de que estaba pensando en él mie

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