Capítulo 8: ¿En qué anda Mágnum Rivers?

1003 Palabras
Capítulo 8: ¿En qué anda Mágnum Rivers? DULCE FERNANDA ¿Por qué Mágnum tardaba tanto en salir?, no sabía qué era lo que hacía, ¿tal vez masturbarse para bajar la erección que le dejé? Pero es que no le veía nada de sentido que lo excitaran mis pies y luego quedara así, se sentía a medias. Aunque él dijo que iríamos lentamente, así que me imaginaba que no quería demostrarme todo su mundo ahora, se sentía como solo la orilla de un mar profundo. Mordí mi labio inferior y me acerqué a a la puerta pegando mi oreja y fruncí el ceño al escuchar voces, escuché que parecía hablar con alguien, al no escuchar respuesta de la otra persona, supuse que hablaba por teléfono. —No, no puedes venir ahora —decía Mágnum. ¿Quien venía? —Debiste preguntar primero —continuó diciendo—, no puedes aparecerte así en la casa. ¿Era alguien que venía...? De repente un pensamiento que no me había atrevido a pensar cruzó por mi cabeza. ¿Acaso tendría otras sugar babys aparte de mí? Pensar eso me dieron ciertos celos de que no fuéramos algo exclusivo, pero... ¿Exclusivo de qué? ¿de meterse otros pies a la boca? Eso era muy extraño. —Si estoy —dijo Mágnum y soltó un suspiro agotador—, pero no estoy disponible. ¿Con quien hablaba? La curiosidad estaba matándome. Sonó el timbre y escuché que se levantó del sofá, salí corriendo a la sala para que Mágnum no me viera, miré hacia la puerta, ¿quién podía ser? La curiosidad me ganó y me acerqué a la puerta a ver por el picaporte y vi a una mujer rubia estilizada con mucho maquillaje, pero no pude diferenciarle la cara, sin embargo se notaba que era muy guapa. ¿Estaría casado? Y si era así... ¿Qué tan desesperada estaba yo para hacerme la de la vista gorda en un matrimonio? Hacerme la que no sabía nada de nada y continuara... —Eh, Dulce Fernanda —llamó Mágnum buscándome con la mirada, me senté rápidamente en el mueble como si no estuviera haciendo nada y él salió del pasillo para fijar sus ojos grises en mí y decir:— Necesito que vayas a la habitación a ponerte los zapatos, andas descalza. Miré mis pies, ni me había dado cuenta de que andaba descalza. Este hombre le prestaba mucha atención a los pies. Me levanté haciéndole caso, parecía algo tenso y nervioso, cuando estuve cerca de él volvieron a sonar el timbre, lo miré, él me miraba también a la expectativa. —¿Quien es ella? —me atreví a preguntar. Él relamió sus labios y dijo: —No te incumbe, ni incumbe en nuestro acuerdo. Uhm. Me sentí como si me hubiera encontrado contra una pared. —Lo digo para saber si debo esconderme o no —le informé. —Solo ve a la habitación. —indicó pareciendo algo estresado cuando volvieron a tocar el timbre. —Vale —murmuré sin atreverme a decir nada más y me fui de ahí sintiéndome extraña, recordando que Mágnum Rivers era un desconocido, solo que pensé... que después de compartir ese intimo momento todo iba a cambiar. Que ilusa. Caminé por el pasillo y entré a la habitación para ponerme los zapatos y escuché que le abrió a esa mujer, tal vez él tenía razón no debía meterme es decir, él era mi golpe de suerte y no quería arriesgarme a perderlo cuestionándolo. Pero sí me daba mucha curiosidad saber si de hecho me estaba metiendo en medio de una relación... ¿o un matrimonio? Me senté en el sofá porque supuse que él no iba a querer que saliera, y me recosté un poco dejándome consumí en la suavidad sofá... Mis ojos se cerraron lentamente y entonces, me quedé dormida. MÁGNUM RIVERS Después de que Marisol se fue entré a la habitación donde le dije a Dulce Fernanda que fuera, no quería ser tan duro con ella pero tampoco quería que se involucrara tanto en lo que me ocurría en mi vida. Esto era un desastre al que quería mantenerla ajena, solo alguien que me complaciera de la misma forma que yo lo complacería. Nuestro acuerdo era claro, ella me satisfacía en lo que me gustaba y yo le proveía lo que ella necesitara, así de simple. Entré lentamente y la vi ahí, parecía estar durmiendo muy cómoda en el sofá, me acerqué a ella y me arrodillé para poder estar a su altura solamente observándola, sus labios entreabiertos, sus ojos cerrados donde sus pestañas se movían pareciendo tener un sueño inquietante en un leve temblor, le acomodé el cabello, era muy guapa, parecía también muy cansada a juzgar por las oscuras bolsas debajo de sus ojos y su ceño fruncido en preocupación, eso no era muy bueno si quería entrar en este mundo del modelaje, quería ayudarla, esta noche en la cena la presentaría con todas estas personas importantes que podrían llevar su carrera muy lejos. Eso quería. Pobre nena, ¿que tanto habría pasado para llegar hasta aquí y parecer al borde de la desnutrición? Ella murmuró algo y me acerqué pensando que me hablaba, pero no, ella seguía dormida, entonces susurró: —No otra vez Emilio, por favor. ¿Emilio? Parecía tener un mal sueño. —Oye —dije pasando una mano por su brazo intentando que abriera los ojos. —No por favor —gimió— no lo hagas. Me quedé confundido, parecía realmente afligida. Empezó a llorar aun dormida, su rostro rojo, las lagrimas desbordando por sus ojos. —Oye, abre los ojos gatita, soy yo Mágnum —dije moviéndola un poco—, estas aquí conmigo... Abrí los ojos, su profunda mirada de ojos azules mirándome como si aun no sopesara que había estado dormida, y no pareció estar aun despierta del todo cuando reacción echándose hacia adelante y envolvió sus brazos alrededor de mi cuello pegando sus labios a los míos.
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