Capítulo 45: Juntos pero no revueltos DULCE FERNANDA Todo el odio que sentía me hacía temblar las manos y recaudando todas las fuerzas que me quedaban tras el horrible accidente me levanté y me le lancé encima con mis ultimas fuerzas a mi padre, pero él solo ameritó echarse a un lado ocasionando que yo cayera al suelo de boca al piso, mis manos y el resto de mi cuerpo enteramente temblorosos y pesados cuando se volvió a acercar a mí riéndose, alcé la vista cuando me miró con desdén, su rostro tenso, su quijada apretada cuando sonrió diciendo: —Patética, ¿a esto querías llegar? ¿Ser una puta barata? Mordí mis labios, a este hombre frente a mí, nunca le gustó mi felicidad, nunca estuvo de acuerdo conmigo, ni con nada que se le pareciera a la felicidad, no solo mía, sino de su esposa o su

