[SELENE] Regresar a la habitación del hotel no era una opción, al menos no si queríamos dejar de tentar a la suerte, así que vinimos al único sitio en Niza donde siempre hemos sido libres; el piso desde el cual Benicio me observa cada noche. Afortunadamente él nunca recibió el contrato ni regresó las llaves, cosa que ha sido un gran acierto, sobre todo bajo estas circunstancia. Abro la puerta con las llave que me dio, y lo ayudo a entrar ya que está golpeado por todas partes y el dolor en sus costillas es muy fuerte. ―Voy a llamara a un doctor para que venga a revisarte― Digo una vez que lo ayudo a sentar en el sofá e intento alejarme de él, pero mi prometido me toma suavemente de la mano evitando que yo me aleje de él. ―No es necesario, son tan solo algunos cuantos golpes

