Lorena Llego al departamento y voy directo al baño. Por alguna extraña razón me siento sucia, como si hubiera traicionado mis sentimientos al acostarme con Javier, sabiendo que en solo unas horas se irá para siempre de mi vida. ¿Por qué me hago esto? Me pregunto una y otra vez. Mientras el agua cae sobre mí dejo que las lágrimas fluyan libremente y que el sentimiento de culpa invada mis pensamientos. ¿Por qué no me mantengo firme en poner distancia, si sé que su presencia me lastima? Una idea aparece y aunque intento reprimirla, finalmente logra instalarse en mi mente: Quizás lo que me lastima no sea su presencia, sino su ausencia, porque los momentos más felices que recuerdo de los últimos meses de mi vida, por no decir de los últimos años, fueron al lado suyo. Me quedo inmóvil bajo

