Llegamos al galpón en medio de una zona un poco abandonada de Queens. Las luces de los postes apenas logran iluminar la calle. Apoyo el codo en la ventana mientras observo con calma, reflexionando lo sucedido en mi cabecita, dejando que mi mente haga lo que mejor sabe hacer: analizar. «¿Por qué carajo lo hiciste, Dimitri?». Mi parte racional quiere creer que lo hizo porque, desde lo sucedido en el club, anda detrás del Cuervo también. Tienen un infiltrado, los quiso joder en su propio terreno y, por si fuera poco, el suceso llamó la atención. Cosa que odian los Romanov, porque ante la ley son empresarios respetados en el negocio de los hoteles, tal y como lo fue su padre hace años. Pero mi parte no racional, una que es bastante grande y cuestionable, piensa que sus actos fueron sol

