MI CALMA

737 Palabras
Ayer fue… No. “Mágico” se queda corto. Jugar al tenis con ella, verla reír, verla correr hacia mí cuando logró el saque perfecto… nadar juntos, cocinar juntos, terminar besándonos contra la encimera, contra las paredes, en el jardín… Cada instante fue una prueba de que estoy completamente perdido por Valentina Ferrara. Y hoy, cuando despierto y no está en la cama, siento ese impulso instintivo —casi ridículo— de buscarla. La encuentro en la cocina. Hablándose sola. Con ese camisón que debería estar prohibido. Con el cabello suelto y esos nervios que le hacen caminar de un lado a otro como si pudiera evitar el futuro a fuerza de movimiento. —¿Hablando sola, amore mio? —le digo. Ella se gira, y la expresión que pone cuando me ve… Dios. Ese gesto podría salvarme o destruirme en un segundo. —Amore mio… qué bien suena… —murmura, acercándose—. Estoy muy nerviosa por lo de mañana. Pero yo ya no escucho sus palabras. Solo veo sus piernas desnudas bajo la tela, su boca temblorosa, su mirada vulnerable. Me acerco. La tomo de la cintura. La jalo hacia mí porque no tengo la más mínima fuerza de voluntad para resistirla. La beso. Lento, suave. Un beso que sé que ella necesita para no desmoronarse. —Buenos días… —susurro contra sus labios, sonriendo como un idiota—. Me gusta mucho este camisón. Lo recorro con los dedos, despacio, borde a borde, disfrutando cómo se estremece. —En cuanto a mañana… lo harás de maravilla. Su mirada cambia. El miedo aparece de nuevo. —¿Y si el asesino de nuestros padres intenta hacernos daño?… Tengo miedo de que se sepa mi identidad. Y ahí está ese dolor otra vez. El dolor que compartimos. La tomo del rostro. La obligo a mirarme. Su vida es lo más valioso que tengo. Y no pienso arriesgarla. —He estado pensando en las consecuencias de lo que harás mañana… —¿Y qué has pensado? —pregunta. —Mientras estés conmigo, me aseguraré de que nadie te haga daño… pero no siempre podremos estar juntos. —No entiendo… Claro que no entiende. Ella aún no conoce todas las formas en que yo sería capaz de protegerla. Suspiro, acariciándole el rostro. —He contactado una agencia de seguridad privada. Un guardaespaldas irá contigo cuando tengas que salir sola… o cuando yo no pueda acompañarte. Se queda muda. Luego explota en una risa incrédula. —¿Te has vuelto loco? La abrazo más fuerte. —No. Estoy siendo precavido. No quiero que nada te pase. No puedo permitirlo. Apoyo mi frente contra la suya. Su respiración choca con la mía y me derrite. —Te cuidaré —le digo, con esa verdad que sale directa de mis entrañas. Le beso la nariz. Después la boca. Y entonces ella me da acceso… Y yo lo tomo como un hombre hambriento. El beso se hace hondo, urgente, desesperado. Siento cómo sus manos suben a mi cuello, cómo se pega a mí como si el tiempo pudiera detenerse. Camino llevándola conmigo, sin separar nuestras bocas. Su camisón ya está subiendo entre mis dedos. Sus piernas se abren para recibirme cuando la siento sentarse sobre la encimera, y mientras mi boca devora la suya, deslizo su prenda interior a un lado. Cuando la siento húmeda… Pierdo la cabeza. Entro en ella de un solo movimiento. Se arquea, grita mi nombre, me aferra con fuerza. Cada vez que la hago mía es como si volviera a descubrirla. Como si mi cuerpo reconociera algo que siempre estuvo hecho para él. Me embriaga su calor, su respiración acelerada, su desesperación por mí. Cuando terminamos, apoyo mi frente contra su hombro, recuperando el aire. Escucho su risa. —No sé cómo haremos para seguir disimulando cuando todos regresen mañana… Yo también río. —Yo tampoco lo sé —admito—. Amo tenerte así para mí solo. La beso el cuello. Su piel se eriza. Mi corazón late como un animal salvaje. Y pienso que sí, que tal vez mañana el mundo conozca a Valentina Ferrara… Pero jamás conocerá la versión de ella que tengo entre mis brazos ahora mismo. Esa mujer es solo mía. Mi amor. Mi calma. Mi tormenta. Mi razón de vivir. Y así como está temblando ahora… sé con certeza que no hay fuerza en el mundo capaz de apartarme de ella.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR