Minie descansaba en el balcón admirando el paisaje, cuando bajo la cabeza, vio al peli marrón por el cual tanto suspiraba y esbozo una sonrisa. Quiso llamarlo pero se detuvo cuando lo vio tirar su cabello y patear el suelo con frustración. Su sonrisa se desvaneció y se acomodó mejor para mirarlo, antes de que ella pudiera hacer algo, Minho se alejó de ahí. “¿Qué hacia el aquí? ¿Estaría esperando a alguien? ¿O habrá visto a alguien?” —Qué extraño, se veía muy molesto. —Musitó Minie con preocupación. Mi-Suk se había quedado unos minutos tras el portón, tratando de mantener la compostura y arreglarse un poco para encontrarse con sus compañeras de cuarto. Cuando finalmente sintió que podría afrontar la situación que le caía encima, se encamino a las escaleras. Dalia iba bajando con cuidado

