Capítulo 66

2066 Palabras

Cuando me desperté a la mañana siguiente, la manta que Everest y yo compartíamos estaba enredada entre nuestros cuerpos. Mantuve los ojos cerrados, escuchando su respiración tranquila y el constante sonido de su corazón latiendo junto a mí. Moví mi mano y sentí su pecho debajo de ella. Sonreí y abrí los ojos. Mi cabeza descansaba donde su pecho y hombro se encontraban, y juro que era mejor que cualquier almohada. Incliné la cabeza hacia atrás y besé su mandíbula. Lentamente salí de sus brazos y fui a ducharme. Me preparé y cuando salí de la ducha, Everest estaba sentado en nuestra cama. Su cabello lucía despeinado y por el aspecto de sueño que aún quedaba en su rostro, acababa de despertarse. Tenía una sonrisa adormilada mientras me observaba. —Buenos días, guapo —Le sonreí. Aunque recié

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR