Aterrizamos en un lindo lugar cerca al mar, el día resplandece y la brisa marina nos da la bienvenida, de nuevo subimos a los autos que ya nos esperan, tomamos la carretera principal y en un par de minutos nos sumergimos en el tráfico de una gran ciudad. Viendo todo a mi alrededor pregunto. -Marcelo ¿Dónde estamos? -¡Bienvenida a Australia pequeña! -¡Australia!¡Wow! Creo que nadie se imaginaria que estamos aquí. -Si es un buen sitio para esconderse-. Dice guiñándome el ojo. Observo de nuevo a través de la ventana dándome cuenta que nos acercamos a la zona del puerto, dónde se ven varias embarcaciones atracadas allí. De repente estacionamos y Marcelo se baja, me tiende la mano para ayudarme a bajar del auto, la cuál acepto con dudas no sé a dónde nos dirigimos y si todo es una tram

