Había pasado una semana desde que Bastián leyó la carta de su padre, desde que su corazón dio un vuelco por las palabras llenas de orgullo, y desde que se enteró que ese hombre tan importante para él, siempre supo que Leana no era su hija, sino la de su hermano mayor, siempre estuvo al tanto de todo, y aunque intentaba seguir adelante, Abby seguía un poco distante por lo ocurrido gracias a la visita de Vincent, y eso lo desesperaba. El regreso de Vincent no había sido fácil de digerir para ninguno de los dos. Abby aún sentía que Bastián le había ocultado algo importante, que había decidido por ella, y aunque entendía sus razones, el dolor y la desconfianza no desaparecían de un día para otro de su orgulloso corazón. A lo largo de esos días, la vida había vuelto lentamente a

