Me quedé boquiabierta cuando examiné su aspecto, algo era diferente, ya no encuentro el glamour de un hombre que siempre viste con un estilo de salón elegante, frente a mí hay un hombre normal y corriente, con una camisa blanca y las manos arremangadas hasta los codos, ningún reloj de lujo adorna su muñeca, sólo tenía unas gafas posadas en el puente de la nariz. A pesar de su edad, todavía podía reconocer bien las curvas de su rostro. Todavía me miraba con sus ojos tranquilos. —Lo siento, debo irme —Logré balbucear una respuesta, aunque estoy segura de que esta no era la respuesta que él esperaba, me di la vuelta y me fui rápidamente, tratando de alejarme, logré captar el movimiento de sus labios que querían decirme algo, pero se contuvo, no me importaba, para mí sólo era un pasado que h

