Marcus se sentó en el bar bebiendo su copa sorbo a sorbo. Realmente no tenía ganas de beber, pero tampoco le apetecía socializar. Esta no era su gente y aún no sabía cómo había aceptado venir. A su alrededor había hombres con trajes y mujeres con vestidos. Era una reunión informal, aunque la mayoría la veía como otra oportunidad de negocio. No había nadie aquí con quien Marcus estuviera lo suficientemente cerca como para charlar cómodamente y no tenía nada que vender, así que no había razón para buscar a otros. Frunció el ceño cuando el alcohol irritó la herida en su labio. Le recordó las memorias de la noche anterior, memorias que quería enterrar… o ahogar. No se había dado cuenta de que Connor le había dado algunos golpes durante su ceguera de ira. Todavía no podía creer que realment

