—¡Gaby, míralo! ¡Finalmente, estamos en casa! —Tony declaró mientras entraban apresuradamente al apartamento. Un paso detrás de ellos, Regina llevaba a Gabriella en brazos. —¿Gaby, quieres jugar un juego? —Carlos preguntó. —De acuerdo, ¿puedo elegir? —Claro, vamos. Carlos tiró de su brazo mientras Regina la dejaba cuidadosamente en el suelo. —Carlos, ten cuidado —Regina regañó. —Gaby, no corras. Gabriella rio apenas escuchando la advertencia de su madre. Regina suspiró, hundiéndose en una silla. Abrió su bolso y sacó los varios medicamentos recetados por la médico. Todo le había sido explicado en la farmacia, aunque apenas lo recordaba todo. La parte más importante era asegurarse de que Gabriella los tomara como se le indicó. Distraídamente, Regina ordenó las botellas, tomando una

