Regina suspiró mientras estaba debajo de la ducha. Las actuaciones de la noche pasaban por su mente, pero la pausa aún más. ¿Qué estaba haciendo él aquí? El último lugar donde esperaba encontrarse con Marcus Avery era en el club. Su rostro se calentó de vergüenza, como si la hubieran pillado haciendo algo inapropiado. Todo lo que hacía era cantar, pero la idea de que alguien descubriera dónde trabajaba la horrorizaba. Si algún m*****o de su familia la pillaba, sabía que nunca podría enfrentarlos de nuevo. Pero ella y Marcus eran prácticamente desconocidos, a pesar de que los tres hijos gobernaban su vida. Él no sabía nada de ella, ni siquiera su nombre. Entonces, ¿por qué importaba si él la veía actuar en el club? Aun así, por alguna razón, sí importaba. Suspiró enjuagando su cabello a

