― Diablos… ― susurró echando la cabeza hacia atrás y dejándola caer contra la corteza del árbol que sostenía su peso, suspiró, que complicado estaba todo. ― Mamá, ¿Estás bien? ― Gaia se aproxima a ella, observa a los demás parias charlan entre ellos, se asegura de que nadie esté viéndolas. ― Estoy algo confundida y frustrada, fuera de eso bien ― suspira viéndola. ― No te preocupes, saldremos de esta ― le sonríe. ― ¿Cómo lo sabes? ― cuestionó. ― Siempre lo hacemos ― respondió sin dudar. ― Recuerdas, ¿Cuándo te dije que no debíamos bajar la cabeza ante los demás inmortales solo para poder encajar en su absurda sociedad? ― Su madre asiente ― A esto me refería, sigo pensando que no tenemos porqué dejar de ser lo que somos, creo que es eso lo que les ha dado el coraje par

