― En realidad no vamos a poder hablar sobre el tema, ¿Verdad? ― Sam observa a la pelinegra caminar. ― No ― niega por lo bajo, su hermano los sigue desde atrás. ― Si mis papás se negaron a tu petición, lo más probable es que tengamos serios inconvenientes si Vlad les advierte de nuestra idea. ― Ya veo ― asiente. ― ¿Cuánto más vamos a caminar? ― pregunta el muchacho alcanzándolos. ― Mucho más, solemos dar largos paseos por la montaña ― responde su hermana. ― Le pregunté a Sam ― suelta sin verla. ― ¿Cuál es tu problema? ― cruza los brazos sobre el pecho. ― Tal vez nos lleves a ver a tu nuevo novio, no confío en ti ― responde encogiéndose de hombros. ― Nunca los pondría en peligro ― niega molesta por tales acusaciones. ― Entonces, ¿Admites que Drakkar es peligroso? ― la observa, Sam

