Podían escucharse las pisadas a su alrededor, estaba más que claro que los habían rodeado de la peor manera, eran demasiados, enormes bestias peludas dispuestas a destrozarlos a la primera oportunidad de haber encajado sus dientes en sus cuerpos; Victoria observaba a su alrededor con preocupación, habían formado un circulo con los parias que estaban en mejores condiciones dejando dentro a niños y heridos pero era clara la desventaja, si no encontraban algo que les diera una mínima oportunidad de salir libres de aquel encuentro estarían extintos para el amanecer. Calendra posicionó a sus soldados en lugares estratégicos, esperaban comenzar la lucha cuerpo a cuerpo primero y para ello debían estar alertas, gruñidos por doquier, se comunicaban entre ellos y lo más probable era que estuvieran

