ALESSIA La vergüenza y la vehemencia se infiltran en mi sistema en el momento que la voz de Harrison suena a mis espaldas. No sé cómo he logrado bajarme de las caderas de Cristianno, pero lo he conseguido con una velocidad impresionante. Tampoco sé si soy capaz de girarme y encarar a Harrison. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué estaba bailando? Aquello parecía cualquier cosa menos un baile, e incluso ni yo misma me lo creería. Sé que no estamos en una relación, sé que no debería darle explicaciones, pero me siento con la necesidad de hacerlo cuando yo he venido hasta aquí con él. La mirada de Cristianno penetra irritación y violencia, detrás de un punto fijo por encima de mi hombro, sé que está a punto de

