ALESSIA El estómago se me hunde en una cantidad de nudos y lo presiono con fuerza mientras estoy acurrucada en la cama. Observo el otro lado de esta y el dolor vuelve casi de inmediato, no paso la noche aquí. Y aunque estoy bastante cabreada con el no puedo dejar de sentirme de esta manera. La parte ingenua de mí se alerta porque piensa que pudo haberle pasado algo, pero la otra, la sensata e inteligente sabe que posiblemente haya pasado la noche en la habitación de un hotel con una mujer. Son casi las cuatro de la mañana, cuando escucho la puerta principal abrirse, espero unos segundos cuando abre la de la habitación y presiono los ojos con fuerza porque no quiero que se dé cuenta que estuve des

