Capítulo 10: Hienas en el cemento

1876 Palabras

Vale, puede que no sea una mujer común o que atiende a consejos de cómo no tentar a los ladrones a dañarte, no obstante, ¿qué se podía esperar de mí? Ese celular costó dinero, y era mi pequeño secreto en esa cárcel de los Parker, no se lo iba a dejar así como así. Estoy corriendo a toda velocidad detrás del susodicho. El cansancio extremo que tengo no es normal para mí. Apenas lo había correteado por unas cuadras gritando que se detuviese, y ya estaba con las piernas doliéndome. Al bajar para ver estas flacas piernas, caigo en cuenta de que no tengo mi resistencia de repartidora. Estoy en el cuerpo de una Irene que quería llegar a un peso desaconsejable para su estatura. Aun así, no me voy a rendir tan fácil. Reconozco la calle por la que estamos y creo saber a dónde se irá el ladrón e

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