¿Te has preguntado alguna vez dónde quieres ser enterrado cuando mueras? Esa debía ser una pregunta recurrente para las personas mayores o con alguna enfermedad degenerativa. La clase de pregunta que se hacía cuando se comenzaba a pagar un seguro funerario para ser usado en muchos, muchos años en futuro. No cuando ni pudiste llegar a los 30 y sin haber logrado nada. Fracaso. Fracasada. Desperdicio. Desperdiciada. Así me sentía y así fue mi vida. ¿Cómo iba a saber que esto me pasaría? No pensé en que la muerte me llegaría tan rápido. Por lo que no había comentado de esto con nadie. Es que no tenía a nadie, y ser consciente de ello me dolió más y más. ¿Fue mi padre el que se encargó de mi entierro? Tenía graves dudas. ¿Fue mi casera la que lo hizo por obligación? Tenía peores dudas. ¿Es qu

