CELIA : Al día siguiente despierto con un fuerte dolor de cabeza y en mis costillas. Carajo, juro que los haré sufrir por hacerme esto. Pienso mientras me tomo los calmantes. Minutos más tarde estoy como nueva y me dirijo al baño para hacer mis necesidades y dejo al bello durmiente dormido. Salgo envuelta en una toalla y encuentro a máximo sentado sobre la cama. ¿– Amaneciste bien? ¿No te duele nada? Me pregunta levantándose para dirigirse hacia mí. – Estoy bien, no te preocupes. Digo con una sonrisa besando sus labios. – Buenos días esposito ¿Dormiste bien? Me sonríe como solo él sabe hacerlo. – De maravilla. Dice para besar mi nariz y me sonrojo. – Te vez hermosa cuándo te sonroja, mi esposita... Solo mía. Dice llenando mi cara de dulces besos. El sonido de mi

