Las semanas pasaron y yo tomé la decisión de continuar viendo a Antonio. La verdad, se había portado muy bien y hacía todo lo que yo dijera.
Claramente no teníamos una relación, no, solo teníamos encuentros sexuales en el club los días viernes. Sin embargo había algo que no me llenaba, ya casi íbamos para el mes juntos y aún así cada vez que nos veíamos yo tenía que decirle cada una de las cosas. Cómo era posible que no se acordara de ninguno de mis gustos? Eso claramente de tenía algo cansada.
Me gusta dominar, sí, pero en el sentido de que mi placer sea el primero y no el del hombre, como siempre históricamente se ha visto.
En el trabajo todo iba bien a excepto de que nuestro jefe sería transferido por ascenso a otra sede y llegaría uno nuevo. Esto generaba bastante incertidumbre, ya sabíamos cómo trabajar con el actual jefe, cómo le gustaban los informes y el rol que cada uno tenía dentro del equipo.
El jueves iría el nuevo jefe a presentarse con nosotros. Si bien iniciaba sus nuevas funciones el lunes, él quería conocer al equipo desde antes.
Los días transcurrieron y el jueves llegó. No podía evitar ponerme nerviosa, el mundo de las inversiones es un mundo dominado por hombres y si el nuevo jefe era machista claramente no sería fácil para mi.
Mi amiga Sandy es condescendiente, ella se adapta a cualquier perfil, pero yo..bueno, creo que ya saben un poco cómo soy.
Me vestí con mi mejor traje, me veía bastante profesional, así que decidí acompañarlo de un maquillaje suave que no me hiciera ver muy ruda, finalmente las primeras apariencias siempre cuentan.
Llegué a la oficina y nos hicieron ir a la sala de reuniones.
- Estás nerviosa Emi? -me pregunta Sandy
- Siempre da un poco de nervios conocer un jefe nuevo, no? -respondí tratando de sonar relajada.
- Me dijeron que el nuevo jefe es unos años mayor que nosotras, así que supongo que no tendrá una actitud del siglo pasado.
- Ojalá Sandy, ojalá..
Llegamos a la sala y nos sentamos a la espera de las noticias. El primero en aparecer al frente fue Marcos, nuestro jefe.
- Muy buenos días equipo. -dice con el entusiasmo que lo caracteriza y es ese entusiasmo más su calidad profesional lo que lo llevó al merecido ascenso. Es una lástima perderlo.- como ustedes saben, a contar del lunes partiré mis funciones en la oficina de Chicago y los extrañaré, pero me voy tranquilo sabiendo que quedan en muy buenas manos..Les presento a Robert Walls, su nuevo jefe
En ese momento todo en mi se derrumbó, abrí mis ojos como plato, y mi cuerpo se tensó. -Emi, ese Robert Walls es el mismo Rob que estoy pensando.- las palabras de Sandy me sacaron de mis pensamiento y no podía articular palabra, solo pude asentir. Sí, ese Robert Walls era el nefasto Rob que tomó mi primera vez sin importarle mis placer, ese que solo disfrutó de mi cuerpo como si fuera una puta muñeca inflable.
Esto no me puede estar pasando. Sí, han pasado 5 años, pero la situación no deja de ser incómoda. Espero que no acuerde de mi.
- Buenos días a todos. Bueno, como mencionó Marcos a contar de hoy seremos equipo, para mi es importante que sepan desde ya que me gusta el trabajo sin errores y quiero ver a todos 120% comprometidos.- Dijo Robert-
Para comenzar, me gustaría que cada uno se presentara para ir relacionando nombres com caras.
Con Sandy estábamos en la segunda fila, antes de nosotras habían 7 personas que debían presentar y yo me hundía cada vez más en mi asiento, los minutos nunca habían pasado más rápido.
- Sandy Meneses, señor. Llegó casi un año trabajando en la compañía.- escucho a Sandy y salgo de mis pensamiento para para descubrir que es mi turno. Dios! Esto no me puede estar pasando. Que no me reconozca, que no me reconozca..
Me levanto y con mi voz más segura digo mirando a un punto fijo:
- Emilia Stevenson, señor. Llevo también casi un año en la compañía. - desvió la mirada y me encuentro con sus ojos, un destello de venganza y una sonrisa pervertida aparecen en su rostro. De me inmediato me siento.
La reunión termina y comenzamos a trabajar. Me relajo al saber que mañana es viernes y podré liberar tensiones y que además, no veré a Robert hasta el lunes. Al menos eso me daba tiempo para prepararme..creo..
Llega el viernes y ansiosa me voy al club. Lo necesito con urgencia. Al llegar ya se antonio me espera en la habitación privada.
Entro y veo a Antonio sentado en la cama con la cara bástate seria.
Hola! -saluda mirándome a los ojos.- qué bueno llegaste, me gustaría conversar contigo.
- Hola! Claro, no hay problema. Qué ocurre? - le preguntó mientras quito mi pañuelo de alrededor del cuello y quito mi chaqueta.-
- Emilia, la verdad es que eres muy hermosa y este tiempo que hemos compartido ha sido una de las mejores experiencia para mi. -dice ansioso, cómo si no supiera cómo continuar, pero yo ya sabía lo que venía.
- No te preocupes, entiendo!.-le dije tratando de bajar el perfil.- no quieres continuar con estos encuentros. Está bien, no tenemos ningún compromiso.
-Lo sé, pero quería explicarte. Yo llegué a este club porque quería experimentar y me encantó estar contigo, pero quiero más, quiero probar cosas nuevas y quizás tú quieras probarlas conmigo.-me preguntó con cierta ilusión.-
- No Antonio, lo siento. Yo ya conocí eso mundo y no era para mi. Pero no preocupes, lo entiendo.- tomé mis cosas y salí de ahí.
Me dirigí a casa, no estaba triste, pero sí algo desconcertada. Por qué no lograba algo de estabilidad..tendré algún problema? Algo estará mal En mi?
llegué a casa y llené la tina para darme un ducha relajante y tomé mi consolador, lo necesitaba.
Mientras en estaba en la ducha disfrutando y evadiendo los últimos acontecimientos, el timbre comenzó a sonar insistentemente.
Tuve que salirme, me puse una bata y caminé hasta la puerta. Cuando la abro no puedo creerlo, quedo impactada.
- qué diablos haces aquí? Cómo supiste dónde vivía? - dije con rabia, pero también asustada. No sabía que hacer, Robert estaba frente a mi con un destello peligroso en sus ojos.
- Digamos que tenemos algunos amigos en común.- hace una seña hacia atrás y veo a Antonio que no es capaz de mirarme.-
- Tú, maldito, me vendiste. -Le grito
- Shhh mi amor. -me dice Robert mientras pone un dedo en mis labios. - no puedes culparlo, yo lo contraté para buscarte. Crees que yo dejaría una deuda sin pagar?
Me toma de los brazos inmovilizándome y llevándome dentro del apartamento.
-Ahora que trabajaremos juntos, me las pagarás por todos estos años que me abandonaste y me dejaste con las ganas.
- Qué? Estás loco! Suéltame o gritaré!
- Ni siquiera lo pienses. -y metiendo una mano a su bolsillo extrae un arma.- más te vale terminar lo que iniciamos hace años. Quítate la ropa!
-Por supuesto que no!
-HAZLO AHORA!. -me grita mientras le quita el seguro a la pistola y comienza a apuntarme.
Comienzo a sacar mi ropa mientras lágrimas caen en mis mejillas. Él también retira su ropa y empieza a abusar de mi.
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Ya llevo una semana de aquel asqueroso día. Dejé de ir a la oficina, ya nada me importaba. Fui a dejar una denuncia pero la policía desestimó las acusaciones por no tener pruebas.
Sandy me ha llamado, pero no soy capaz de responder, no puedo, no puedo contar lo que me pasó.
El fin de semana aparece Sandy en mi puerta.
-Se puede saber qué pasa contigo? No volviste a la oficina, no responder mis llamados y ahora me entero por la chica de recursos humanos de que renunciaste y además..-la interrumpo lanzándome en un abrazo que no sabía que necesitaba y llorando aún más que antes.
- Tranquila, tranquila. Anda cuéntame qué sucede. -me dice mientras soba mi espalda y caminamos al sofá.
Comienzo a contar todo lo que ocurrió. Su expresión de asombro y luego de dolor solo me mostraba cuánto empatizaba y cuánto lo sentía.
- Ese maldito desgraciado! Espero que se muera pronto aspirando su propio vómito.- si no me sintiera tan mal, sin duda me reiría. Cómo de todas las opciones de morir a Sandy solo se le ocurría que aspirara su propio vómito.
- Emi, nos vamos ahora mismo a mi dpto. No seguirás viviendo acá. El sabe donde vives, le ha dicho a todos en la oficina que que..
-Dilo Sandy, ya nada puede ser peor. -le digo muy convencida que de nada puede ponerme peor.
- Robert le dijo a toda la oficina que tú lo sedujiste y que estabas tan avergonzada que no volverías. Yo sabía que eso no era así, lo enfrenté y pues, me despidió.
- No Sandy, esto no puede ser. Perdiste tu trabajo por mi culpa.
-No Emi, escúchame. -toma mi cara entre sus manos.- saldremos de esto junta, te irás conmigo y pensaremos qué hacer. Buscaremos ayuda para superar esto.
Solo pude volver a abrazarla mientras lloraba. Me sentía tan afortunada por tenerla en mi vida.
-Gracias.-le dije mientras esbozaba una pequeña sonrisa. Y salimos abrazadas.