54 —Partes de un ángel —dice Uriel en su voz de trueno—. Los monos están cortando a nuestros hermanos heridos antes de que puedan recuperarse. Están usando nuestras plumas, dedos y otras partes como divisas. Y ustedes saben cuán largo y doloroso puede ser el proceso de crecer dedos de nuevo, por no hablar de las partes que no podemos regenerar. Los ángeles rugen, temblando de rabia. Uriel permite que la justa ira se acumule entre las masas. —Hemos esperado mucho tiempo. Hemos dejado que los monos infesten esta hermosa tierra, haciéndoles creer que ellos son la especie más favorecida en el universo de Dios. Todavía no entienden por qué han gozado de carta blanca para reinar sobre la Tierra por tanto tiempo. Son tan arrogantes y estúpidos que no se dan cuenta de que nadie más sería tan t

