37 Estoy a punto de encargarme de Alpha cuando somos golpeados por una fuerza tan fuerte que sólo puedo describirla como un cañón lleno de pequeños fragmentos de hielo. La fuerza me empuja de golpe contra la pared. Pero a diferencia de un disparo de cañón, ésta no se detiene. Me toma un segundo darme cuenta de que se trata de un chorro de agua a presión proveniente de una manguera de bomberos. Es tan frío e intenso que me congela el aire en los pulmones. Cuando por fin se detiene, soy un pedazo maltrecho de tela húmeda tumbado inerte en el suelo. Unas manos ásperas me toman de los brazos, me levantan y me arrastran fuera de la celda. Mientras me esfuerzo por respirar, logro vislumbrar que unos guardias de rostros sombríos arrastran también a Tattoo y Alpha. Me tambaleo de modo que ter

