El lunes por la mañana, me desperté con más energía que el viernes y era algo, demasiado raro, habitualmente los lunes me quedaba más tiempo en la cama pero este día tenía muchas ganas de despertarme y de ir al curso. Me levante de la cama, para ducharme y me vestí con unos vaqueros y una camisa, iba repetir lo mismo que el viernes, no necesitaba vestir de formas increíbles para impresionar y marcar por donde iba, eso no era más que una tontería. Salí de mi habitación y fui a la cocina para desayunar. Ahí estaba Amanda comiendo. —¿Cuándo entras?—le pregunte. Eran las siete, yo empezaba a las ocho pero lo más normal era que Amanda empezara a las seis y medio o antes, porque esa gente estaba realmente loca. Ella me miro mientras comía fruta. —En cinco minutos—me dijo y la mire. Amand

