Capítulo veinte Veo como Brianna lo fulmina con la mirada al igual que su madre—Vamos, Irina. Te llevaré a tu habitación —la sigo con mi cabeza baja siguiendo sus pasos—deberías castigarlo —junto mis cejas y alzo mi rostro, ella se detiene frente al elevador—como lo escuchaste, aunque no lo creas ese hombre con músculos y un bonito rostro está perdidamente enamorado de ti, si tú le dices “tírate de un puente”, Amir lo hará por ti —entramos y en un segundo estamos en el segundo piso. —¿Cómo pretendes que haga eso? —Fácil. Sal de casa con otros hombres y diviértete más, vas a ver cómo se muere de ira y celos mientras te observa de lejos —abre la puerta de una habitación al fondo del pasillo izquierdo—Esta será, aquí no podrás escuchar nada, tienes televisión, las amas de casa están del o

