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1551 Palabras

Capítulo treinta y cinco  Pov Irina  Me muevo de un lado a otro en la gigante cama sin saber cómo posicionarme. Pataleo y quito la colcha de encima de mi cuerpo. Mejor voy a ver como están los niños. Abro la puerta de madera rústica y las luces del pasillo me hacen cerrar los ojos, que iluminación más fuerte, me acostumbro a la luz y sigo el bullicio de las chicas en la casa, abro la puerta y todas giran en mi dirección. Con mis ojos identifico a cada uno de mis niños despiertos y dando lata en los brazos de algunas, me recuesto en el marco de la puerta y sonrío. —Señora Irina, disculpe si la despertamos, es que nosotras no teníamos sueño y vinimos a ver a los niños. —Y vimos que Tina no podía con los cuatro y nos quedamos aquí jugando con los pequeñines —una se levanta del piso de

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