Apartó su vista de la pantalla y me miró alzando una ceja, además de una pequeña sonrisa de lado, bastante atractiva y poco común en él. — Están entretenidos y a Kyree le gusta, mira como sonríe. Ambos miramos a la parte trasera del coche, donde Kyree estaba sentado cómodamente en su sillita, con el peluche de conejito en una de sus manos y con una gran sonrisa. Mingi empezó a conducir en dirección al edificio del club de madres. — No creo que esté sonriendo… creo que quiere su chupete, se le cayó al suelo del coche. Tenía intención de agarrar el chupete, pero enseguida me regaño. — ¡No toques eso del suelo! Después lo limpiare, tengo uno limpio en el bolsillo de mi pantalón, agarralo de ahí. Hinche mis mejillas con frustración. Busqué con la mirada de cuál bolsillo se trataba, e

