Después de tomar el café, nos encaminamos a buscar un lugar para cenar. El frío de la noche cada vez era más fuerte y me estaba empezando a entrar en los huesos. — Ven, hace demasiado frío. El chico abrió su abrigo y me abrazó por la espalda cubriéndome, mientras llevaba el carrito de Kyree. Me sentía cómoda con la escena, me parecía algo adorable, más cuando apoyó su barbilla en mi hombro. — ¿Prefieres ir a casa y cenar allí? Hace bastante frío. Negué con la cabeza, sintiendo el calor de la piel de su mejilla, pegada a la mía. Nos habíamos quedado quietos mirando la iluminación del río Han. — Me apetece un poco de ramen en una tienda de conveniencia. –Comenté mientras miraba con curiosidad el vapor que salía de mi boca por el frío. — Está cerca la tienda donde trabajas, podemo

