— TENGO MIEDOOO — repitió Morgan ante lo que Thomas lo abrazó con dulzura y besó su sien. — Todo estará bien dime lo que ocurre bebé…— suplicó él. — Tú…esto…— Morgan se sorbió las lágrimas mientras temblaba, pues aparte le dolía la entrepierna, sentía como fuego y no en un sentido erótico —. NO TOLERARÍA SI ME CONSIDERASES UN MONSTRUO…— bramó. Thomas largó un suspiro y apoyando los codos a los costados del pequeño cuerpo de Morgan, tomó su rostro con sus manos. — Mírame…— murmuró y a pesar de la oscuridad Morgan pudo ver sus ojos verdes, gatunos, entrecerrados…—. Soy yo… sé que me he comportado como un imbécil últimamente, pero sabes que puedes decirme lo que sea…no me enojaré, bueno quizá salvo si me entero de que estás con alguien más… lo admito… tal vez soy un poco celoso…— dijo coh

