Capitulo 17: Injusticias.

1745 Palabras
Isabelle - ¿Dónde estoy?- logro articular mientras llevo mis manos a mi vientre para comprobar que mis bebés estén bien, gracias a Dios siguen conmigo, trato de estabilizarme ya que me ha costado demasiado mantenerme despierta desde que he despertado, y no es para menos me han drogado para traerme aquí solo ruego que eso no afecte a mi embarazo. Al lograr enfocar bien mi vista puedo ver el lugar en donde me encuentro este no tiene ventanas, solo una puerta de algún tipo de metal, no hay muebles. Yo me encuentro en el suelo y  cuando intento hacer un movimiento para levantarme me mareo por lo que me quedo durante unos segundos quieta.   - Al fin te tengo bajo mi poder- dice la persona que me ha hecho la vida un infierno. Sí, se trata de Lorenza quien lamentablemente es la madre de Aless, además de ser la causante de nuestra separación pero eso no es lo que me causa terror sino la persona que se encuentra a su lado, que no es ni más ni menos que el imbécil de Elliot. Este me regala una sonrisa perversa cuando ve que levanto la mirada provocándome un escalofrío.- Sabes que satisfactorio es verte tan vulnerable y saber que por fin acabaré contigo.- dice con maldad   - ¿Qué quieren de mí? , Ya me separaron de Alessandro, déjenme en paz.- digo frustrada pero a la vez muy asustada.   - Aún falta mucho para joderte, esto apenas comienza.- dice Elliot. Cuando veo su intención de acercarse retroceso chocando con la pared.- No tienes escapatoria puttana, debes aceptar tu destino.- concluye tomando bruscamente mi rostro al mismo tiempo que se acerca para besarme pero tomó coraje y le escupo en su maldita cara, en consecuencia recibo una piña en mi mejilla que me deja desorientada, todo se vuelve borroso y siento movimiento a mi alrededor. Al parecer no le basta con eso porque comienzo a sentir golpes por todo mi cuerpo, llevo inconscientemente mis manos a mi vientre tratando de protegerlos, solo puedo llorar mientras suplico para que pare pero ese momento nunca llega.   Después de lo que parece una eternidad dejo de sentir los golpes para pasar a sentir dolor por mi cuerpo entero, trato de buscar una posición en dónde pueda tranquilizar mi dolor pero al moverme lo único que consigo es soltar un grito desgarrador. No sé qué mal he hecho para que me sucedan tantas desgracias juntas.     Cuando Elliot se cansa de ver mi sufrimiento sale de la habitación dejándome destrozada tanto físicamente como emocionalmente. No sé si tengo un hueso roto, solo puedo sentir el olor a sangre y su sabor en mi boca que debe estar partida pero en estos momentos lo que me preocupa son mis bebés, solo ruego a Dios que no me los quite, me moriría sin ellos.    Comienzo a sentir cansancio, no quiero quedarme dormida pero ya no tengo fuerza para seguir luchando.       Me despierto asustada por las malditas pesadillas que me persiguen, pero eso no es lo que me preocupa sino que me encuentro en una habitación completamente blanca, lo que me indica que estoy nuevamente en la clínica.    Comienzo a recordar todo lo que ha pasado, me quitaron a mis hijos y todo fue por obra de Lorenza, solo puedo pensar en que no los volveré a ver. Por lo que lloro en silencio por impotencia y bronca por las personas crueles que existen, pero sobre todo por la vida misma.   - Paren por favor- ya he perdido la cuenta de las veces que me han pegado, lo hacen todos los días para que luego una enfermera me cure, y nuevamente divertirse golpeándome. He notado que no lastiman mi vientre, solo lo ha hecho Elliot la primera vez que me defendí pero no lo han vuelto a hacer, es algo que a pesar de todo agradezco.- ya por favor.- digo sin fuerzas.    -  No sabes cómo me divierte verte tan humillada.- dice la inconfundible voz de Lorenza, seguida de su maldita risa.     He tratado de escapar a pesar de los golpes que me imposibilitan pero solo me he ganado más de estos. Desde que estoy aquí hace más de dos semanas solo me han dado algo de comer dos veces, y su comida era un pedazo de pan, esto solo me hace más débil.   - Maldita seas Lorenza, te dije que no te metieras con ella pero te atreviste a lastimarla - dice una voz a lo lejos. Mis sentidos no pueden procesar lo que está pasando por lo que no le doy importancia.   - No me importan tus amenazas- dice   - Sabes de lo que soy capaz así que las vas a liberar y no la joderás nunca más en su vida.- amenaza.       Siento que alguien mueve mi cuerpo pero estoy demasiada cansada para responder de alguna forma. Hace un rato me han dejado en paz, pero tal parece quieren seguir.   - Isabelle tienes que aguantar un poco más, conseguiremos ayuda.- dice esa voz que no reconozco a quien pertenece.      Dejo de recordar cuando la puerta es abierta y por ella entran Zoé y los médicos. Por sus caras sé que no tienen buenas noticias, para este punto de mi vida ya nada me importa. Si me dicen que me voy a morir pues lo acepto, total ya me han quitado a mis razones de ser.     Se acercan hasta donde me encuentro, los doctores tienen una carpeta cada uno, las cuales ven por unos minutos en total silencio, al mismo tiempo que mi amiga me mira tratando de transmitirme tranquilidad pero hasta ella se ve realmente preocupada.    - Haz estado descuidando tu salud- dice el doctor André regañándome, como si eso me importará ahora. -  Casi tuviste un paro cardíaco por tener la frecuencia cardíaca rápida.- dice haciendo que  lo mire horrorizada no sabía que llegue a tanto.- Estás delicada, sino estábamos ahí no me quiero imaginar que hubiese sucedido, gracias a que actuamos rápido pudimos estabilizarte. - explica mientras yo intento de procesar todo lo que ha pasado en 24 horas.-  Mientras te encontrabas inconscientemente te realizamos unos exámenes, los medicamentos no están ayudando en nada, tal vez seas intolerante a algún componente o no haz llevado una dieta saludable y haz tenido mucho estrés que no es recomendable en estos casos. Entiendo que estás pasando por momentos difíciles pero no puedes descuidar tu salud, claro si deseas luchar por tus hijos.-concluye. Claro que quiero luchar pero me siento tan cansada de todo que es difícil tener ganas de seguir.   - Lo haré.- digo tratando de convencerme a mí misma. Debo hacerlo por ellos, los necesito conmigo.   - Bien, pero tenemos un problema.- dice el Hematólogo. No me sale un bien, ya estoy acostumbrada a esto así que con todo el optimismo que me queda asiento en su dirección para que siga.- Los medicamentos no funcionan, así que debemos probar con la transfusión sanguínea o el trasplante de medula ósea. El problema es que no hemos conseguido un donante, pero no todo está perdido, hoy ha llegado una donación de sangre por lo que haremos la prueba y si eres compatible, comenzaremos todo para hacerte la transfusión de urgencia. Lo malo es que el procedimiento es bastante caro y cómo estás en una clínica no podemos realizarla gratis.- explica, al procesar todo comprendo lo que dice, por un lado hay un posible donante, pero por otro lado puede que no sea compatible, además de que el procedimiento sale caro cosa que complica todo ya que todo el dinero que tenía se lo di al abogado. Y por último, tal vez ni siquiera pueda estar más tiempo en la clínica porque no tengo dinero. En resumen, no tengo oportunidad y mi optimismo se ha ido por dónde vino.   - Y el Director de la clínica ha dicho que no puedes pasar la noche aquí si no pagas.- concluye André. - Lo lamento tanto pero no podemos hacer nada. Puedes ir a algún hospital del estado pero no te aseguro que tengan lo necesario para tu tratamiento.- termina, solo asiento ya que no está en sus manos. Ambos se despiden para seguidamente retirarse de la habitación. Por otro lado, Zoé se acerca a mí y me abraza fuerte entonces las dos rompemos en llanto, hemos pasado por tanto y ya estamos cansadas de que la vida nos golpeé de esta manera. A medida que pasan los minutos nos vamos tranquilizando aunque seguimos abrazadas como si fuese nuestro último día juntas.       Después de que logramos salir de la clínica ya que no nos podíamos ir hasta no cancelar la cuenta, cosa que nos llevó a pedir prestado a algunas conocidas. Ahora nos encontramos llegando a nuestra casa, en dónde lo primero que pienso hacer es darme una ducha para después desahogarme en soledad, sé que Zoé quiere estar para sostenerme pero en estos momentos necesito estar sola para pensar que debo hacer con mi vida de ahora en adelante. Ambas tenemos nuestros rostros hinchados del llanto, sé que está es una prueba más.     Al momento en que estaciona el auto, bajo de este para dirigirme de inmediato a mi dormitorio. Pero cuando estoy subiendo las escaleras ciento una manos en mi antebrazo, por lo que giro mi vista por sobre mi hombro para ver a mi mejor amiga.   - Sé que quieres estar sola pero debes comer algo.- pide a lo que niego con un movimiento de cabeza.- Por favor Isa, debes tener energía para seguir.- dice así que solo asiento para seguir mi camino. Sé que tiene razón pero no tengo apetito después de todo lo que ha pasado.       Ya me he dado una ducha que ha durado más de media hora, con la cual he tratado de relajarme un poco. Ahora mismo me encuentro en mi cama, me encuentro sentada en está mirando a la nada. No puedo explicar cómo me siento solo puedo decir que siento un vacío, no tengo ganas ni fuerza, solo puedo llorar en silencio mientras pienso en mis bebés, en la maldad de las personas, en mi enfermedad. Trato de buscar una solución para todo pero no encuentro ninguna.      ¿Qué haré ahora? ¿Podré salir de esto?      Se viene lo bueno, me duele que sufra tanto nuestra Isabelle. Trataré de actualizar seguido .      Agradezco todo su apoyo, muchas gracias por la oportunidad. Saludos ❤️.     También amo sus comentarios los cuales me motivan a seguir.      Estefanía....
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR