Alessandro
Me he sentido mal desde aquella noche en la que tuve esa pesadilla, parecía tan real. Además estaba mi madre y Elliot, quienes actúan de una manera muy extraña. He venido a trabajar más temprano de lo normal y no he parado hasta ahora, miro el reloj, y este marca las 2 de la tarde. No tengo apetito así que trabajaré un rato más.
Al escuchar la puerta de mi oficina y unos pasos levantó la vista para mirar fijamente a la persona que ha llegado. Sonrió al reconocer a mí hermana y ella hace lo mismo. No nos vemos hace varios meses por mi trabajo y mis viajes. Me levantó de la silla y me acercó hasta donde está, abre sus brazos y me recibe con un fuerte abrazo. Nos mantenemos así unos minutos, hasta que nos vamos separando de apoco y le indicó que tome asiento, por lo que caminamos hasta las sillas.
- ¿Cómo has estado Principessa? - preguntó en un tono de voz suave.
- Bien Elfo, pero te extrañaba- dice haciéndome un puchero. Frunzo mi ceño porque odio el sobrenombre que me puso cuando era una niña.
- Sabes que odio que me llames así- digo haciéndome el enojado.
- Bueno Elfo- dice riendo. La miró con desaprobación pero no digo nada.
- ¿Qué te trae por aquí pequeña?- preguntó con una sonrisa. Me observa al mismo tiempo que busca algo en su bolso.
- Sé que no quieres que te mencioné a Isabelle pero es algo que no puedo esconder más- dice en un tono cansado mientras yo inmediatamente borró mi sonrisa para ponerme tenso. Odio que siempre me la recuerden, lo único que quiero es olvidarla.
- Está prohibido pronunciar su nombre y tú lo sabes.- digo enojado. - No me interesa nada que tenga que ver con ella.- afirmó al mismo tiempo que me levantó de mi silla. Me pone de mal humor que ella cause tanto en mí.
- Es importante ella no hizo nada de lo que nuestra madre y tu amigo te han hecho creer.- dice tratando de explicarme.- Ella nunca hubiera hecho nada de lo que se le acusa y.....- la interrumpo tirando lo que hay en mi escritorio haciendo que se asusté y se levanté también. En consecuencia, se abre la puerta y por ahí aparece mi cuñado Dante, parece asustado. Este se acerca a mí hermana cuando la ve paralizada por lo que sucedió minutos atrás. Cuando llega hasta ella la inspecciona como tratando de comprobar que está bien para luego abrazarla, dejo de verlos cuando observo el teléfono de mi hermana en el escritorio pero eso no es lo que me confunde sino que tiene un vídeo y parece ser de Isabelle, inconscientemente tomo el artefacto y pongo para que inicie el vídeo.
Nada me hubiese preparado para lo que estoy viendo, se trata de Isabelle embarazada, está siendo golpeada brutalmente por dos personas, que cuando logro descifrar sus rostros, pasó de estar enojado a quedarme completamente pálido. Son mi madre y Elliot golpeando a mi mujer, está solo trata de proteger su vientre mientras súplica que se detengan. Comienzo a respirar con dificultad al mismo tiempo que me quitó de un tirón mi saco y desprendo unos botones de mi camisa. Ella no puede ser la víctima, no me pude haberme equivocado. No pudieron hacerle eso a ella, a mi mujer, y a....a mis hijos, son míos.
- No, no, no... Puede ser ella.- digo con el llanto atascado y el corazón destrozado mientras niego repetidamente.- Dime que no es verdad, que no le hicieron esto a ella.- digo con la voz rota mirando ahora a mi hermana. Solo se mantiene en silencio, esto solo me produce más desesperación, al mismo tiempo que siento como voy cayendo al vacío.
- Lo siento, muchas veces quise decirte pero ni siquiera tenía pruebas.- dice.- Solo había escuchado una conversación de Lorenza en donde decía que acabaría con tu relación. Además, de todas las veces que humilló a Isabelle, yo fui una maldita cobarde que no hice ni dije nada.- dice mientras llora.
- Tú eras una niña amore mio.- dice mi cuñado y estoy de acuerdo con él. Yo era el que debía hacer algo no ella. Yo debí escuchar a mi esposa pero en cambio la saqué de mi vida. - Hay algo que descubrí está mañana- dice haciendo que lo miremos de inmediato. - El investigador no encontró nada porque tu madre le pago para que no nos informará por lo que jamás lo haríamos.- explica, no sé de qué están hablando.
- Por eso nunca encontramos nada, ella estaba metiendo sus manos.- la miro sin entender.- Cuando pude salir de las garras de nuestra querida madre, con ayuda de Dante comenzamos a buscar pruebas que mostrarán la inocencia de Isabelle y a investigar sobre su paradero pero no encontramos nada.- me explica. Ella no es más que otra víctima.
- No pude ser tan estúpido- digo mientras me siento en mi escritorio tratando de procesar todo, tomó mi teléfono para llamar al investigador.- Necesito que investigues todo sobre Isabelle desde hace 5 años atrás hasta ahora, y lo quiero lo más rápido posible. También investiga y vigílalos a Lorenza Lombardi y Elliot Messina.- pido para luego terminar la llamada y dirigir mi mirada a ellos.- Necesito estar solo.- digo porque en estos momentos tengo que aclarar tantas cosas.
- Está bien, pero tengo otra cosa que decirte.- dice y yo solo asiento en silencio.- Falsifique los papeles del divorcio, es decir que siguen casados.- explica consiguiendo que la mire con los ojos bien abiertos. Eso quiere decir que Isabelle sigue siendo mi esposa.- Lo siento si te molesta pero es lo único bueno que hice.- dice a lo que niego con un movimiento de cabeza.
- Gracias por decirme la verdad. Mandaré a unos guardaespaldas para tu seguridad, no sé de qué son capaces. - digo. Es mejor tomar precauciones, por lo mismo necesito encontrar a mi mujer y mis hijos para protegerlos.
- No te preocupes mi mujer no sale de la casa sin guardaespaldas.- dice Dante serio provocando que me enoje.
- No me gusta que te refieras a ella como tu mujer.- digo porque es su novia no su mujer.
- Pues es mía- dice para darse la vuelta e irse. Maldito idiota.
- Cualquier cosa estoy para tí.- me dice para darme un abrazo y luego retirarse de la oficina.
Me quedo solo procesando todo lo que me he enterado, mi madre y mi amigo me han jodido la vida, primero sean metido con mi matrimonio haciéndome desconfiar de mi mujer con las pruebas que me mostraron, como fui tan idiota de creerlo, y más conociendo a mi Principessa. La eché sin siquiera permitir que se defendiera, la dejé desamparada a ella y a mí hijo bueno mejor dicho hijos. Pero eso no les basto y la siguieron lastimando.
Me sirvo un vaso de whisky para después sentarme en el escritorio. Siento como me duele el corazón por todo lo que me he enterado, soy igual o peor que ellos, ya que yo no le permití defenderse, la humillé, le deje sola y embarazada en un país que ni siquiera conocía. No tenía ni un lugar para pasar la noche y no me importo solo pensé en mí.
- Hijo no es como decirlo pero debes saberlo- dice mi madre cuando entra a mi oficina. Hoy tenemos la primer ecografía por lo que debo llegar temprano a casa sino quiero que mi mujer se enfadé y me haga dormir en el sofá.
- ¿Dé qué hablas madre?- digo pero soy interrumpido por la puerta nuevamente, por esta entra mi amigo. Frunzo el ceño al verlos aquí. Me alteró al pensar que les pasó algo a mi mujer y a mí hijo. Seguidamente, me levanto de golpe.- ¿Le sucedió algo a mi mujer o a mi bebé?- preguntó asustado.
- No hijo no se trata de eso.- dice.- Velo por ti mismo. - dice entregándome una carpeta. Al abrirla veo algo que me rompe el corazón, son fotos de mi mujer en situaciones comprometedoras, no ella no pudo haberlo hecho. Salgo furioso del lugar para dirigirme hasta la casa. Llegó al living en dónde comienzo a gritar de lo furioso que me encuentro, mi madre trata de tranquilizarme, pero cuando la veo entrando me enloquecí pensando en su traición.
- ¿Desde cuándo me ves la cara?- gritó fuera de sí. Por el grito se queda paralizada en su lugar.- Te hice una pregunta maldita sea.
- No sé a qué te refieres amour (amor) - me dice, provocando que me altere más de lo que estoy por su cinismo. Cuando intenta tocarme vuelvo a gritar y retrocede. Mi madre nos ha dado nuestro espacio.
- Eres una maldita mentirosa, no vuelvas a llamarme así- la agarró del brazo muy fuerte tanto que intenta soltarse. - ¿Pensaste que no me iba a dar cuenta? No era que no te importaba la diferencia de edad pero te buscaste un amante para satisfacer lo que tu esposo no puede. No puedo creerlo de ti, pensé que eras diferente pero eres una pe... -No me deja terminar la frase.
- No te atrevas a faltarme el respeto- le grita.- Yo no tengo ningún amante, Je t’aime (te amo) porque te haría algo así después de que deje todo por tí.
-Eso quisiera saber. ¿Y dime ese bastardo que llevas en tu vientre es mío o de tu amante?- le digo colérico, veo como comienza a llorar pero en estos momentos no me importa.
- No vuelvas a hablar así de nuestro bebé. Sabes muy bien que solo he estado contigo. No sé quién te metió eso en la cabeza pero solo quiere separarnos, tienes que creerme, por favor amour (amor)- llora, me acercó a ella para arrastrarla a fuera de la casa.
- ¿Qué haces Aless? No me puedes dejar así. Por favor no tengo a donde ir.
- No te quiero volver a ver en mi vida o atente a las consecuencias. Te haré llegar los papeles del divorcio.- Digo mientras me marcho dejándola sola en la fría noche.
Soy el ser más despreciable que existe.
Y después de 5 años cuando vino suplicando por ayuda la trate de una forma en la que nadie merece ser tratado, pero ella por los niños se arrodilló para suplicarme que firmará los papeles, la hice llegar a ese extremo. ¡Oh por Dios, los papeles! Al caer en cuenta de que necesitaba ayuda con esos papeles me levanto de golpe para buscar la carpeta que tengo guardada en uno de mis cajones. No tuve el maldito coraje para abrirla por lo que la guarde. Al encontrarla, la tomó para volver a la silla, dejo la carpeta en el escritorio, y procedo a ver que contiene un acta de reconocimiento el cual debería firmarlo para reconocer a mis hijos, además de las actas de nacimiento, al leerlo solo se me rompe más el corazón, se llaman Alessandro Matteo y Chiara Juliette. Tuvo un niño y una niña, a pesar de todo lo que le he hecho le puso mi nombre y el que le propuse si llegase a ser una niña. Y yo solo los negué, y por si fuera poco los llamé bastardos. En el pasado los dejé solos, y lo volví a hacer al no ayudarla cuando vino a pedirme que la escuchará, cuando tuvo que dejar su orgullo y dignidad por el bienestar de nuestros hijos. Ni siquiera sé para qué me estaba pidiendo ayuda porque como el malnacido que soy no le deje hablar como en el pasado.
Me derrumbó en el piso llorando de impotencia, no me cabe en la cabeza todo el daño que les he causado a las personas que debía proteger con mi vida.
De ahora en adelante tengo que pensar bien las cosas antes de hacer cualquier cosa. Agarro mi celular para hacer unas llamadas.
- Danilo necesito que mantengas vigilados a Lorenza y Elliot, que ante cualquier movimiento raro que se me comuniqué.- Ordenó. Tengo deseos de matarlos con mis propias manos pero ahora no puedo hacerlo, ya que no se si saben sobre mi esposa y mis hijos, y cualquier movimiento en falso podría ponerlos en peligro.
¿Qué fue lo que hice? ¿Cómo pretendo que me perdonen?
Tengo que encontrarlos a como dé lugar y esta vez me encargaré de que estén bien, no importa si no me perdonan ya que no lo merezco pero me ocuparé de ellos como debí hacer hace mucho, no permitiré que nadie les haga daño.
Comenzó el sufrimiento de Alessandro jajá. Gracias por sus comentarios y su apoyo. Saludos ❤️
Hoy estuve a full con los capítulos espero los hayan disfrutado. Hasta la próxima.
Estefanía...