Capitulo 22: Noticias que duelen.

2236 Palabras
Alessandro    Han pasado varios minutos desde que hemos llegado, pero todavía no he podido bajar del vehículo ya que me encuentro muy nervioso y ansioso de verlos. Solo espero que me dejé hablar, aunque sé que no tengo derecho a pedirle nada después de todo lo que he provocado y la forma tan cruel que la he tratado.  Respiro para después tomar coraje y bajar del coche, todo se encuentra en total silencio poniéndome más nervioso, tal vez ni siquiera estén. Camino hasta la puerta con pasos lentos, siento un gran peso sobre mis hombros después de todo lo que he descubierto. Ni siquiera sé cómo me veo, pero como me imagino estoy todo menos presentable.      Cuando logro llegar a la puerta toco varias veces está, pero no sé oye nada, cuando vuelvo a golpear siento una presencia atrás por lo que me doy vuelta y la veo es... Isa, mi Belle. Me encuentro paralizado al verla, no sé ni que decir, solo puedo observarla, al hacerlo solo caigo más en el agujero que se abre paso bajo mis pies, ella se encuentra mucho más delgada que la última vez que la vi, sus ojos están completamente apagados, se encuentra pálida, tampoco parece haber dormido en días. Termine destruyendo a la mujer que amo, a esa que transmitía alegría con tan solo verla, a la que hice mujer, no es ni la sombra de mi Principessa, y me destroza saber que soy el responsable de que haya terminado así. Ambos nos miramos analizando los movimientos del otro, hasta que la veo que se recompone y camina hasta la puerta del departamento, cuando me doy cuenta de su intención, agarro su brazo con mi mano en un movimiento suave impidiendo que cierre la puerta, cuando lo hago siento esa corriente que siempre existió entre nosotros.   - Necesitamos hablar Isabelle. - digo en apenas un susurro que no se si lo habrá escuchado.   - No tenemos nada de qué hablar tú mismo me lo dijiste el día que me echaste de tu oficina. - dice con dureza. La entiendo, me debe odiar por todo el sufrimiento que le he causado, pero debemos pensar en nuestros hijos. - Si solos vienes a burlarte o humillarme mejor vete. - dice en un susurro, haciéndome tragar grueso por sus palabras que son como dagas para mí corazón, pero tiene razón me he cansado de humillarla, de pisotear su dignidad.   - No vengo a molestar solo necesito hablar contigo. - digo sin soltarla aún, siento que si lo hago la perderé, ella gira su rostro para mirarme fijamente. - Lo sé todo. - explico, Frunce su ceño en confusión, siempre amé ese gesto, aunque ahora solo vea cansancio en su mirada.   - ¿Qué es lo que sabes? - me pregunta, mientras solo me dedico a observarla con melancolía y enojo porque nuestra relación haya terminado así. - Se lo que mi madre te hizo...- digo haciendo que ella retroceda unos pasos hacia la casa, logrando soltarse de mi agarre. - nos hizo, me siento tan miserable por todo lo que ha sucedido y yo no lo pude evitar. - digo con enojo. Sé que eso no cambia nada porque he destruido nuestra confianza, y todo lo que nos costó lograr estar juntos para haber acabado en nada. Veo que mis palabras le han enojado por lo mismo intenta cerrar la puerta, pero le impido poniendo mi pie.   - Sé que no merezco ni que me escuches, pero necesito ponerlos a salvo a ti y a mis hijos. - digo porque ahora lo que importa es que los tres estén a salvo.   - Son míos, tú los rechazaste así que ahora no vengas hacerte el padre dedicado porque no te queda Lombardi. - dice con notable enojo en su voz. Eso rompe más mi corazón, aun sabiendo que tiene razón. - Perdiste ese derecho cuando no me dejaste defenderme hace 5 años atrás, pero lo perdiste por completo cuando fui a tu oficina pidiéndote que me escucharás y solo me echaste. - dice mientras siento mis ojos cristalizarse no sé qué hacer es mucho para procesar, y cuando intento buscar una solución no la encuentro.   - Tienes razón no merezco nada de ti ni de ellos. Son mucho para un miserable como yo, pero piensa en su seguridad, he comprobado que son peligrosos y no me perdonaría volverlo a j***r con ustedes. - digo mientras siento como las lágrimas contenidas bajan por mis mejillas, al mismo tiempo que las suyas.   - Créeme que se de lo que es capaz la maldita de tu madre y tú perfecto amigo. También me han dejado en claro que sí me acercaba a ti atentarían contra mis hijos así que te voy a pedir Lombardi que te vayas de mi casa y hagas como si no existiéramos.- dice a lo que yo solo puedo negar. - Eso lo sabes hacer perfecto. - dice sarcásticamente.   - Por favor, no me alejes de ustedes. Solo quiero protegerlos no volveré a molestarlos cuando me asegure que estarán bien y fuera de peligro. - digo mientras sigo llorando porque siento como lo que por años creí se derrumbó frente a mí, como pude ser tan idiota de dejarme engañar. Veo como Isabelle se acerca tambaleándose hasta apoyarse en el cuadro de la puerta, al ver ese movimiento, me acerco de inmediato preocupado pareciera que en cualquier momento se desmayará.   - ¿Qué sucede Belle? ¿Por qué te has puesto tan pálida? - pregunto mientras le sujeto de la cintura con una mano para acariciar su rostro suavemente con mi mano libre, se ve extremadamente pálida, ella no responde solo me observa.- Estás muy delgada, ¿Acaso estás enferma? - pregunto con preocupación, si fuera así terminaría por romperme. Amo a esta mujer con cada fibra de mi cuerpo, si le sucediese algo a ella o a mis hijos no lo soportaría. Siento como pierde por completo la fuerza por lo que mis brazos la sostienen.   - Mi amor, ¿Qué tienes? por favor Belle reacciona. - digo con voz angustiada pero no responde se ha desmayado, la levanto en mis brazos como a una princesa, para llevarla asustado hasta el auto, e indicarle a Danilo que maneje hasta una clínica mientras yo tomo su pulso, este está muy débil cosa que me asusta más. - Vas a estar bien amore mio.- susurro con un nudo en mi garganta. Ahora que la tengo en mis brazos compruebo que está más delgada de lo que podría describir. Que se haya puesto así no me da buena espina, solo espero que sea por la impresión de haberme visto. No despegó en ningún momento mi vista de ella, pasan los minutos y solo se mantiene inconsciente, mi mano se posa en su rostro mientras la acaricio suavemente, al fin tengo a mi mujer conmigo, pero lo que también me confundió fue no haber visto a mis hijos.  Luego de unos minutos, el auto es estacionado por lo que abro la puerta para salir con mi mujer en brazos y dirigirme rápidamente hasta la clínica. Las enfermeras al verme llegar me indican que la deje en una camilla.   - ¿Qué le sucedió señor? - me pregunta haciéndome reaccionar ya que estaba concentrado mirando a mi esposa. - Estábamos hablando y de pronto mi esposa se desmayó.- digo. Está asiente para pasarme el celular de Belle que traía en su bolsillo. Cuando comienzan a caminar con la camilla los sigo, pero como era de esperarse me paran.   - Debe esperar en la sala señor, ¿Cómo se llama su esposa? Y ¿Qué edad tiene? - me pregunta.   - Isabelle Lombardi, tiene 26 años. - digo a lo que asiente para dejarme en el pasillo viendo cómo se llevan a una parte de mí.  Cuando llego a la sala, el celular de mi Belle comienza a sonar y al ver que se trata de su amiga respondo.   - Isa, estaba preocupada porque no respondes el teléfono. - dice. Cuando voy a hablar me vuelve a interrumpir. - André me ha dicho que buscará la forma de atenderte, te dije amiga que nos ayudaría así que mañana mismo veremos lo de tu tratamiento. - dice provocándome confusión, pero también celos ¿Quién será el tal André?   - No soy Isabelle. - digo y se queda en completo silencio la otra línea. - Soy su esposo Alessandro Lombardi. - digo no sirve de nada mentir. - Isa se encuentra en la clínica. - digo, pero no sé escucha nada por lo que retiro el celular de mi oído para ver si continúa la llamada, y efectivamente sigue. - Voy de inmediato. - dice preocupada para cortar. Pero qué mujer tan rara.   Después de unos 20 minutos entra una mujer corriendo como si de eso dependiera su vida, está al verme se acerca haciendo que frunza el ceño ya que pareciera que me conoce.   - ¿Qué le hizo a mi amiga? - pregunta, voy a responder, pero la mujer no se calla. - Si le hizo algo lo golpearé. - dice, sino estuviera tan nervioso por mi mujer, me reiría en su cara.   - Estábamos hablando y de pronto se desmayó. - comento en un tono neutro. - ¿Está enferma? Ella...está muy delgada. - digo angustiado. Está me mira con una ceja alzada.   - Porque le importaría ella ahora, por lo que se usted la saco a ella y a sus hijos de su vida. - dice con enojo. Solo puedo agradecer que Belle haya tenido el apoyo de alguien, luego de que su familia y yo la abandonamos.   - Sé que no tengo ningún derecho sobre ellos, y que me di cuenta tarde de todo por lo que ha pasado. - digo. - Pero solo quiero su bienestar y el de mis hijos. - concluyo, está me mira como analizándome. Cuando parece que va a decir algo llega el médico.   - Familiares de la Señora Lombardi. - pregunta.   - Soy su esposo. - digo esperando a que me diga que le sucede a mí esposa.   - Señor Lombardi, el caso de su esposa es complicado. - dice haciéndome tragar grueso al saber que tiene algo malo. - La señora al tener está enfermedad debe llevar ciertos cuidados, además del tratamiento. Por lo visto y por los resultados de los exámenes que le realizamos ha estado en tratamiento unos meses pero lo ha dejado.- explica pero solo puedo pensar en las palabras de mi mujer cuando fue a la oficina " Necesito que protejas a nuestros hijos si me llegase a suceder algo", ahora mismo solo tengo ganas de matarme por haber sido tan cruel aquel día, ella fue a pedirme ayuda porque está enferma y no quería que nuestros hijos quedarán solos.- Y como le habrá dicho su médico, la única solución es el trasplante de medula ósea, o de última sería las transfusiones de sangre.- dice pero yo ni siquiera sé que tiene mi esposa.- Por ahora, la tendremos en observación además de realizarle otros estudios. Pero solo puedo decir que se preparen para cualquier cosa. Le avisaremos cuando pueden pasar a verla. - dice y siento como me comienza a faltar el aire, es demasiada información para procesar. La amiga de mi mujer tiene los ojos cristalizados, es la única que debe saber todo lo que ha pasado con Belle desde que llegó a Francia.   - Necesito saber que tiene y dónde están mis hijos. - digo en un susurro conteniendo el llanto.   - Te diré todo porque eres el único que la puede ayudar - dice para indicarme que la siga hasta las sillas que hay en la sala.   - Hace unos meses le detectaron Anemia Aplásica idiopática, es muy complicada y grave. Probó con el tratamiento de medicamentos, pero no le funcionó solo empeoró su situación. - dice, ahora todo tiene sentido, su delgadez excesiva, su palidez, sus mareos. - Luego, paso lo de los niños por lo que fue a pedirte ayuda para que no se lo quitarán, eso le provocó mucho estrés. Y para completarle hace más de una semana les quitaron a sus hijos. - dice, les quitaron a nuestros hijos, aprieto mis puños con mucha fuerza, ya que me provoca mucha impotencia saber que siempre la lastiman y yo no hago nada para evitarlo. - y. Por si fuera poco los de la clínica le dijeron que no podían seguir atendiéndola y menos hacerle el tratamiento sino pagaba. - explica, de la bronca que siento le meto una piña a la pared, todos pagarán de eso me encargaré yo. - solo quiero que se recupere y este con sus hijos. - concluye. Claro que la ayudaré, la protegeré a ella y a mis hijos.   - Lo haré. - es lo único que digo para agarrar mi celular y alejarme un poco del lugar.   - Necesito que te hagas cargo de todo lo referido a mis hijos. Se los quitaron a mi mujer, quiero que se los devuelvan no me importa cuánto te lleve. - digo. - También, quiero una demanda hacia la clínica del Vásquez por atentar contra una vida al no ayudarla estando grave.- digo con furia.  Cada uno de los que la jodieron, incluido yo.   Espero que lo hayan disfrutado, comenten que les pareció.   Nos leemos el jueves.   Estefanía.... Saludos ❤️
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