Salvatore Llego al cementerio, lugar que no he visitado en 3 malditos años, desde que me infiltré. No bajo del carro. Este lugar trae fantasmas a mi mente, y en este momento son muchos. Recuerdos de Milo y yo jugando en la casa de la playa, corriendo juntos al mar. Mamá y Papá en navidad, todos en pijama abriendo los regalos en la Mansión. Yo tocando el piano en un concierto donde Milo se levanta para aplaudirme con esa mirada de orgullo que siempre me daba cuando tocaba. Milo Massimo y yo, corriendo por alguna travesura en el instituto. El recuerdo cuando vi a Zita entrar llorando en la sala de música, y tocarle una canción para que no llorara mas, y Milo entrando con su sonrisa, pero ya comenzaba a tener ojeras, y comenzaba a adelgazar mucho. De los momentos felices, comienzan a derivar

