Salvatore —Sal, levántate—La voz lejana de Alessandro, me trae a la conciencia —Ay mierda—Digo levantándome, con su ayuda —¿Dónde esta Zita? —Me pregunta mirando a todos lados —Se la llevaron… creo —¿Crees? —Ella decidió irse con ellos Alessandro—Le digo sobando mi cabeza, revisando que no tenga sangre —¿Y tu lo permitiste? —Me pregunta furioso, pero solo le regreso la mirada con la misma intensidad que el a mi—¿Cómo es que los alcanzaron? Íbamos avanzando todos juntos. Gruño, cuando mis dedos tocan el lugar exacto donde fue el golpe. Suspiro. —Yo no lo permití, tu hermana accedió a irse con ellos, y me terminaron golpeando—Alessandro me mira con incredulidad, es algo molesto que desconfíen de mi, como si yo quisiera que se la llevaran—Y nos detuvimos porque Zita se sintió mal

