Parte de mi pasado

1308 Palabras
Sus ojos parecían que miraran hacia la nada. Aún con las manos en el volante permaneció en un silencio tan incómodo que me paralizó por completo. Sin saber qué decir o qué hacer, de igual manera callé. Sin embargo, mis ojos grisáceos todavía se posaban en aquel hombre que aún veo como el chico con el que compartí hace años. Rápidamente el mismo recuerdo volvió a mi mente. Flashback Me veía yo en aquella noche en donde llovía a cántaros y estaba acurrucada abrazando mis piernas. El sonido de los truenos aterraba mi existencia y los gritos no se hacían esperar. Sin embargo, sentí el abrazo cálido de aquel que juró protegerme y mi respiración se volvió a normalizar. -No quiero que me dejes nunca- susurró a mi oído y mi corazón saltó de la alegría. Fin del flashback -¿Por qué te pareces tanto a ella?- al fin Sebastián rompió su silencio, pero aún no paraba de mirar a la nada. -¿Qué dijiste?- Le respondí, temerosa de su respuesta y de que me haya descubierto… sin embargo movió su cabeza y me miró. -Olvídalo… no es nada.- quise dejar las cosas tal cual, pero sentí en ese momento que yo no le era indiferente… no sé si soy yo o quizás es porque él ve a la antigua Ana en mí. -Te quiero confesar algo… es algo que había guardado desde que Ana apareció de nuevo.- No quería escucharlo, pero me halaga que quiera confiar en mí… a la vez quería saber qué pensaba Sebastián de todo esto y si él tenía información que necesitaba. -Pero antes de esto quiero contarte lo que pasó la noche en la que Ana desapareció… Era una noche en la que había mucha tormenta y Ana jugaba a las escondidas con mi hermana. Yo solía espiarlas porque pensaba que era un juego tonto, pero la verdad quería protegerlas de cualquier peligro, aún estando en la casa. Sin embargo, escuché una conversación muy acalorada entre Robert, el padre de Ana y su madre. Ella lloraba y le decía que no podía callar más su secreto, que debía decírselo a su madre, es decir, a la abuela Denise… nunca me enteré de qué se trataba aquel secreto, pero tuvo que haber sido algo muy grave. Salí de allí corriendo y busqué a Ana en todas partes, pero no la encontré. Sabía que a ella le asustaba las tormentas y cuando al fin la encontré supuse que estaba asustada porque estaba llorando. Eso me enterneció y lo primero que hice fue abrazarla y jurarle que siempre estaría con ella… Esa fue la última vez que la vi, pues enseguida Robert nos encontró. -Tú vienes conmigo- le dijo a Ana, quien se incorporó rápidamente. Nuestras manos se separaron ese día y eso fue muy doloroso para mí... Me prometí a mí mismo que la esperaría, porque mi anhelo siempre fue casarme con ella, pero ahora que regresó a mi lado siento que no es la misma Ana a la que conocí. La siento distante y seca conmigo… tal vez sea porque perdió la memoria…- -¿Cómo?- pregunté algo alterada. No podía creer que hasta eso usurpó Nadia… se aprovechó de mi pérdida de memoria para justificarse y meterse en mi familia… -Cuando regresó trajo consigo todas sus cosas… el vestido que llevaba puesto aquel día, algunos dibujos y un collar que pertenece a la familia Vandecoeur… esas fueron las pruebas que nos mostró para que supiéramos que era Ana.- -No entiendo, ¿Porqué dices que ella mostró pruebas?- pregunté impulsivamente. -Poco tiempo después de la partida de Ana, me enteré de que Robert, la madre de Ana y ella partieron esa noche a Francia. Nunca supe el por qué de ese viaje tan repentino. Ellos tuvieron un accidente de auto esa misma noche en medio del bosque, pero solo encontraron el cuerpo de la madre de Ana y a Robert muy herido. De hecho, él está en coma en este momento… la policía no encontró restos de Ana y cuando nos informaron, la abuela Denise hizo pública la noticia. Estaba tan desesperada que ella ofreció una recompensa a quien diera noticias sobre la heredera perdida. Por mucho tiempo llegaron chicas que se hacían pasar por Ana, pero ninguna de ellas se parecía a ella. Además la abuela les preguntaba por aquel collar, pero ninguna sabía de qué se trataba. Así que la abuela decidió no buscarla más… Ella estaba tan triste que cuando apareció esta Ana y mostró todos esos objetos su esperanza se avivó de nuevo y ahora se aferró a esta chica, pero ella no se ha dado cuenta de su actitud.- -¿A qué te refieres?- -No sé… esta Ana es más soberbia, extrovertida e insensible… la Ana que yo recuerdo era más noble, tímida y pensaba más en el bienestar de los demás que en el de ella misma.- -¿No crees que las personas cambian con el tiempo? La Ana que conociste todavía era una niña…- estaba tratando de desviar las sospechas de Sebastián con esa pregunta… -Es verdad, pero ese tipo de actitudes no son propios de la familia Vandecoeur… los conozco de toda la vida y ninguno es así como ella… ni siquiera su padre, que viene de otra familia… los padres de Ana tenían sus mismas cualidades.- entonces hubo un silencio rotundo. -Mira, no sé por qué te cuento estas cosas a ti, pero desde que te vi por primera vez me transmitiste mucha confianza y sentí algo extraño… un deseo de estar a tu lado… por favor, no me niegues eso- su gesto y su actitud me enterneció aún más… quería gritarle la verdad, decirle que yo era la Ana que él recordaba con cariño, pero el miedo me consumía toda y no me atrevía… pensar que Nadia también le podía hacer daño a Sebastián me aterraba. No sé hasta dónde iba a llegar todo esto. -Agradezco que me hayas compartido eso… ahora entiendo mucho más tu comportamiento conmigo… está bien, prometo que de ahora en adelante intentaré trátate más, pero promete que no se perderá el profesionalismo en el trabajo…- Sebastián me sonrió. -Me conformo con eso por ahora…- Le sonreí. Tuve que hacer un esfuerzo muy grande para no llorar en frente de Sebastián. Enteramente de todo mi pasado y lo que sucedió la noche de mi desaparición fue doloroso, pero a la vez hay más dudas que respuestas…-Muy bien señorita Clara… hemos llegado a su nuevo hogar- Sebastián se bajó del auto y como todo un caballero me abrió la puerta para que saliera. El lugar se encontraba cerca a la mansión Vandecoeur y se veía acogedor. Era una torre de apartamentos muy elegantes, que contaban con electrodomésticos. -Aquí también viven algunos empleados que hicieron convenio con la familia para utilizar los apartamentos… hace poco contratamos una modelo que será la imagen de la colección… por orden de la abuela, compartirás el apartamento con ella.- no me esperaba esas palabras de Sebastián. No me agradaba la idea de compartir apartamento con alguien desconocido, pero si viví mucho tiempo en un orfanato pensé que no habría ningún inconveniente. -¿Tienes algún problema con eso? Porque si deseas te puedo conseguir uno para ti sola…- -No… es mejor así… siempre vivi rodeada de muchas niñas en el orfanato y para mí será un gusto compartir el apartamento con la modelo… además, sabes que no me gustan las tormentas y me hará bien la compañía.- -Muy bien, vamos a timbrar- Sebastián tocó el timbre del apartamento, de aquel que sería mi nuevo hogar… cuando se abrió la puerta nunca me imaginé que mis ojos verían a una persona muy especial para mí… alguien que extrañaba mucho y que en tan poco tiempo se convirtió en parte de mi familia…
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