Nuestras miradas se cruzaron inevitablemente… cada vez que lo veo todos mis sentidos se activan y es que desde siempre lo amé. Este no es un amor de niños, es un amor que solo el corazón siente, aunque en mi mente solo hayan recuerdos vagos de él.
Sebastián entró a la habitación de Sofía, y mi primera reacción fue esconder el oso de felpa que tenía en mis manos.
-¡Hermano!- gritó Sofi de la alegría.
-¿Cómo estás?- le contestó Sebastián después de haberle dado un abrazo.
-Bien, le mostraba mi habitación a Clara… ¿Verdad que es hermosa?- Sofi se dirigió a mi.
-Claro que sí… es grande y llena de mucha ternura.- Sofi sonrió.
-Me alegra tanto que estés aquí- dijo Sebastián quien no paraba de mirarme y sonreírme. De igual manera yo le devolvía la sonrisa.
-¡Ejem, ejem!- Sofi carraspeó reventando la pequeña burbuja que habíamos creado.
-Ehmm ¿Te vas a quedar a cenar?- me preguntó Sebastián muy nervioso.
-Ehmm sí, sí- dije bajando la mirada con una timidez que me invadió por completo.
-Muy bien, en un momento vengo para ayudarte a bajar- Sebastián se dirigió a Sofi y salió de la habitación, no sin antes dedicarme una sonrisa.
-¿Qué fue eso?- preguntó Sofi.
-¿A qué te refieres?-
-Nunca había visto a mi hermano mirar así a una mujer como él te miró hace un rato… ni siquiera con Jessica… fue increíble…- yo volví a colocar el osito de felpa en su puesto y me senté al lado de Sofía-
-Sofi, hay algo que debo decirte.. yo perdí la memoria y no recuerdo nada… solo tengo algunas ideas vagas en mi cabeza…-
-Entonces si era verdad… todo eso que dijo esa chica que se está haciendo pasar por ti…-
-Escucha, es muy peligroso que sepas quién es ella en realidad… no quiero que te lastimen, ni a ti ni a la abuela ni a Sebastián… por eso júrame que no vas a decir nada y actuar como si ella fuera la verdadera Ana…-
-No entiendo por qué, pero voy a confiar en ti…- yo le agradecí el gesto a Sofía y espero encontrar en ella una aliada más para desenmascarar a Nadia.
-Mira, te voy a dar mi número de celular por si acaso me necesitas…- tomé lápiz y papel y se lo di a Sofi.
-Gracias… lo tendré muy presente- dijo Sofi.
Después de un rato, Sebastián de nuevo subió para ayudar a Sofía a trasladarse al comedor, pues la cena ya estaba servida. Desafortunadamente tuve que verle la cara a Nadia de nuevo, quien no ocultó su disgusto al verme en su ahora territorio.
-¿Qué hace esta empleada aquí?- preguntó Nadia con desdén.
-Es mi invitada- dijo Sofi imponente. -Además, recuerda que ella fue quien salvó la abuela de ser atropellada, ahora es parte de la familia- sin embargo, las palabras de Sofía disgustaron terriblemente a Nadia.
-¿Hasta cuándo debemos agradecerte?-
-Ana, hija por favor… no quiero que te disgustes- la abuela intentó mediar.
-Está bien abuela, pero íbamos a terminar de discutir lo de mi padre durante la cena… es un asunto netamente familiar.-
-Lo podemos hacer después, no veo el problema.- dijo Sebastián.
-No se preocupen- intervine- no quiero molestar a la señorita Ana, así que en este instante me retiro…-estaba dispuesta a irme, aunque Sofi tenía la intención de detenerme, la miré con ojos de súplica y ella entendió el mensaje.
-Pero Clara…- dijo la abuela.
-Abuela, tranquila… es mejor así… ya tendremos otra oportunidad para invitar a Clara.- intervino Sofi y la abuela asintió.
Me acerqué a despedirme de Sofía.
-“Te mantendré al tanto”- murmuró Sofi a mi oído. En ese momento, mi celular sonó y era Nancy… no quería contestarle, pero algo dentro de mí me obligó a hacerlo.
-Cla… ra- su voz entrecortada y algo inaudible se escuchó del otro lado del teléfono…
-¿Nancy?¿Qué pasa?-
-Ayu… da… estoy… heri…da- las sirenas de una ambulancia se escuchaban detrás.
-¿Qué?¿En dónde estás?- dije muy angustiada. Todos notaron mi desespero. Sebastián tomó mi teléfono con delicadeza y habló con el paramédico quien ya se encontraba atendiendo a Nancy.
-La llevan al hospital- me dijo Sebastián. Él me devolvió mi teléfono y yo corrí hacia la entrada de la mansión sin despedirme… Sebastián me detuvo por un instante.
-Yo te llevo- sin pensarlo y sin poder rechazar su oferta salimos de allí rápidamente hacia el hospital, la vida de mi amiga podría estar en peligro y no tenía tiempo para exigir nada.
Durante el trayecto pensaba en todo lo que había pasado con Nancy. Desde que llegué a la universidad y la primera impresión que ella tuvo de mí hasta el día de hoy cuando me ayudó a ver a mi padre…¿Qué le habrá pasado? También pensé que era una mala amiga porque salí de Casa Vandecoeur sin decirle nada a nadie y olvidé decirle a ella.
-Todo es mi culpa- dije sin pensar.
-No es tu culpa… no deberías pensar así. No sabemos lo que pasó en realidad…- Sebastián trataba de animarme, pero realmente no lo consiguió… si tan solo no hubiera salido de allí corriendo, las cosas hubiesen sido diferentes. -Tranquila, todo estará bien- Sebastián tomó mi mano izquierda mientras conducía su auto… su toque suave me recordó las veces que escuché esas palabras de su boca cuando éramos niños y mi corazón saltó de alegría en medio de la angustia. Yo le devolví el gesto con una sonrisa.
Llegamos al hospital y preguntamos por Nancy. En seguida, salió un doctor a nuestro encuentro, quien se encontraba en una de las habitaciones del hospital.
-Recibió unos golpes en el estómago y en su boca… la tuvimos que sedar… afortunadamente no tiene ningún hueso roto, pero sentía mucho dolor.-
-¿Puedo pasar a verla?- le supliqué al doctor.
-Claro, cuando despierte la revisaré de nuevo y si todo está bien puede irse, le recetaré algunos medicamentos para el dolor y la inflamación.- en realidad estaba más aliviada, pero con muchas dudas… ¿Quién habría querido golpear a Nancy?¿Por qué?
-Voy a entrar sola- dije a Sebastián.
-Está bien, entiendo. Estaré aquí si se les ofrece algo-
Abrí la puerta de la habitación de mi amiga y ella se encontraba durmiendo. Su labio se encontraba roto, pero solamente eso.
-Que extraño- murmuré. Nancy comenzó a despertarse.
-¿Clara?- yo tomé su mano derecha.
-Aquí estoy… tranquila.-
-Me duele un poco… el estómago…-
- No hables… vas a estar bien. Ahorra energía-
-Gracias… por estar aquí- murmuró. Ella derramó algunas lágrimas.
-Lo hago con gusto- No quería separarme de ella, pero luego entró el doctor y me pidió que saliera para examinarla. Afuera se encontraba Sebastián esperándome.
-Estuve haciendo unas averiguaciones sobre lo que pasó con Nancy… en las cámaras de seguridad se observa que salió junto con Steve.-
-¿Con Steve?- dije sorprendida.
-Ahora mismo lo llamaré para pedirle una explicación.- Sebastián tomó su teléfono y llamó a Steve.
-¿Fuiste capaz de dejarla tirada y sola en medio de la calle?…¿Dices que ella se quiso bajar de tu auto? …¡Eres un imbécil! … Ya me las arreglaré contigo- Sebastián colgó su celular. En realidad estaba furioso, pero al dirigirse a mi bajó su tono.
-Ese estúpido… dijo que él se ofreció a llevarla, porque ella no tenía con quien irse, pero ella se le insinuó y como él no le correspondió, ella se enfureció y decidió bajarse de su auto…-
-Eso no puede ser cierto…- le dije indignada.
-Yo tampoco le creo… no te preocupes, yo arreglo este asunto mañana. Lo importante es que Nancy estará bien…-
-Gracias… - le dije y una sonrisa nerviosa se escapó de mis labios. De nuevo, Sebastián se acercó mucho hacia mi rostro que ya se encontraba rojo y caliente… tenía deseos de besarlo y de un impulso lo hice… Sebastián intensificó el beso y tomó mi rostro entre sus manos. El deseo creció cada vez más cuando nuestras lenguas se encontraron y danzaron sincronizadamente. Era el beso que tanto deseaba desde que lo vi, desde que me volví a encontrar con mi amor del pasado.