La hacienda de Humberto

1188 Palabras

No sabía qué esperar al llegar a la hacienda de Humberto. Durante el camino no abrí la boca, estaba mirando por la ventana el paisaje y pensando solo en aquellas últimas 24 horas de mi vida. Diez minutos después, finalmente habíamos llegado a la hacienda. Cuando por fin cruzamos el portón de la hacienda, el olor a tierra húmeda, a árboles viejos y flores frescas me dio una sensación de refugio que no había sentido en mucho tiempo. —Ya llegamos, aquí te sentirás bien— Dijo Humberto. —Gracias, tengo el presentimiento de que así será. El auto apenas se detuvo cuando una mujer, de rostro cálido y ojos que reflejaban ternura, salió corriendo hacia nosotros, era Jimena, la madre de Humberto. —Hola señora Jimena— Dije al bajarme del auto. Sin decir una palabra, me abrazó con fuerza, e

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