El psicólogo pudo hablar con algunos de sus excompañeros de la universidad para comentarles sobre su nueva búsqueda, gracias a ellos y a su prudencia consiguió con mucha dificultad el antídoto que necesitaba. Era muy fácil de utilizar aquel veneno, solo era cuestión de mezclar un par de gotas en alguna bebida para que hiciera un efecto inmediato. Cuando le hicieran la autopsia nadie podría descubrir qué lo había matado, el veneno actuaba sin dejar rastro en el cuerpo. Tuvo que pagar una suma alta por el producto, pero la felicidad de Ana lo valía todo. Llegó a la casa muy emocionado, le mostró a Ruth el frasco que les iba a permitir deshacerse de Leopoldo, ella lo tomó con mucha malicia, no veía la hora de que llegara el siguiente día para probar su efecto real. Jorge estaba muy angustiado

