Pérdida de energías

2323 Palabras
Cuando el padre llegó y vio que su hijo ya no estaba donde Ana le había dicho se preocupó, pero a la misma vez se quedó muy tranquilo, pues pensaba que el mayordomo lo ayudaría a salir del peligro en el que estaba. Trató de tranquilizar a Ana pero fue imposible, ella estaba decidida a interceder para que no le pasara nada a su hermano.  La niña salió corriendo hacia el bosque, estaba muy oscuro, volaban algunos murciélagos y se escuchaban los ruidos de las hojas de los árboles chocando entre sí. Como el ambiente estaba tan sombrío, lo único que guiaba a Ana era la luz de la luna, que por suerte estaba en su fase de creciente, muy encendida por cierto. Corrió sin una dirección fija gritando muy asustada, “Jorge, Jorge, Jorge… por favor responde Jorge”, sus gritos parecían no tener éxito, nadie le respondía, parecía que la tierra se lo había tragado. A pesar de que por ser tan tarde resultaba muy peligroso ir al pueblo, Ana se arriesgó, tenía que ir a buscar a Elkin para que la ayudara a encontrar a Jorge con vida. Era muy posible que Leopoldo lo hubiera secuestrado para hacer el ritual, teniendo al niño en la casa no iba a desaprovechar la oportunidad para tomar su vida. Por suerte Ana llegó sana y salva al pueblo, caminó con mucha prisa hasta la casa de Elkin, para su fortuna aún estaba despierto y la atendió rápidamente. El psicólogo estaba leyendo libros sobre espíritus y sacrificios, aunque era muy tarde, sentía que tenía que aprender a lidiar con esos entes para poder ayudar a Jorge. Ana le comentó el grave peligro que podía estar corriendo su hermanito, además del nuevo descubrimiento sobre el extraño cambio de actitud de Isidro y las pruebas que había encontrado con el oficial. Elkin tenía un amigo policía, fueron a buscarlo para pedirle que los acompañara a buscar a Jorge en el bosque, él muy amablemente accedió y los tres iniciaron la búsqueda conjunta.  Pasaron varios minutos sin obtener ningún resultado, pero luego una pista saltó a la vista, por medio del reflejo de la luz de la luna pudieron ver que había, no muy lejos, una gran cantidad de humo, posiblemente estaban allí. Corrieron sin separarse hasta que se acercaron  al lugar de los hechos, con mucha cautela se acercaron para poder observar antes de ingresar qué era lo que estaban haciendo. Pudieron ver que Jorge tenía sus manos atadas y su mirada estaba perdida, como si estuviera hipnotizado. El mayordomo estaba en compañía de Ruth, quien con lágrimas en los ojos le daba el último adiós a su querido hijo. Así el no la pudiera escuchar, le recordaba que todo se hacía por un sacrificio mayor, el cual sería agradecido y honrado por todos sus antecesores. El niño ni siquiera hablaba, la fuerza blanca que lo atraía tenía captada toda su atención, sus pupilas estaban en función de la luz y el sonido de aquel espectro. Ana entró bruscamente mientras miraba con total odio a su madre por permitir un acto tan vil como el que estaba a punto de ocurrir, trataba de llamar la atención de su hermano pero fue inútil, sus ojos estaban más allá del plano terrenal. El policía intervino rápidamente, tomó a Leopoldo por la fuerza y lo esposó mientras le recordaba sus derechos judiciales. El mayordomo se reía muy burlescamente, no era suficiente con ponerle un par de esposas, pues el ritual salía principalmente de su boca y el trabajo que requería de sus manos ya lo había realizado. En ese momento llegó también Isidro, quien estaba muy confundido, ya no sabía a quién creerle, pero su instinto le aseguraba que el villano era el mayordomo. Aprovechó que no podía mover las manos y lo tiró al suelo, tapó su boca para que no siguiera pronunciando el hechizo mientras Ana desataba a Jorge. Por su lado, Ruth estaba preocupada por el ritual, pues había quedado a medias y ya era mucho el trabajo que llevaban adelantado, así que tomó a Isidro por el cuello para intentar quitárselo de encima al mayordomo. Toda la familia estaba muy alterada, el policía optó por sacar su arma de fuego y disparar al aire para que el estruendo calmara un poco la situación.  Ante el sonido del arma todos reaccionaron, se asustaron y dejaron de atacarse entre sí, el policía aprovechó la calma y solicitó ayuda de una patrulla para llevar al cuartel al mayordomo, allí sería juzgado por intento de homicidio, o también podría ser llevado a un hospital psiquiátrico por problemas mentales. Elkin tomó a Jorge y lo cargó en su regazo mientras se alejaba de todos, llamó a Ana para que se fueran juntos y cuidaran del niño, el cual ya había perdido bastante de su energía a causa del intento de ritual. Leopoldo pudo observar que su anillo había cogido un poco de color, el ritual estaba funcionando, pero por la intrépida hija de Ruth todo había fracasado, se llevaba la ventaja de tener un poco más de tiempo para preparar su segundo ataque, pero sería mas difícil obrar desde la cárcel. Mientras esperaban los refuerzos de policía, se escuchaba un ruido que estremecía los oídos de todos menos del mayordomo. Parecía como si una bruja cantara, era muy extraño aquel bullicio, además de que sonaba como una burla, no podían ubicar de dónde venía aquel molesto ruido, parecía estar por todas partes. Leopoldo vio sus caras de confundidos y los sacó de dudas, les explicó de manera sarcástica que esa era su madre adoptiva ayudándolo a no sucumbir frente a su plan de eternidad. Le mencionó al policía que su intención de llevarlo a la cárcel iba a fallar, de hecho era muy probable que la patrulla que había solicitado nunca apareciera en el lugar de los hechos, pues su madre se había encargado de eso también probablemente. Mientras todos miraban desesperados el cielo y sus alrededores para descubrir de dónde venía el sonido y cómo podían detenerlo, el mayordomo invitó a Ruth a escapar. Juntos empezaron a correr por el bosque, como a Ruth también le estaba afectando el sonido tomó la camisa de Leopoldo y lo seguía constantemente. El policía no pudo perseguirlos, el sonido lo tenía totalmente desorientado, al igual que a Isidro. Luego de quince minutos el sonido desapareció, pero ya no era posible saber dónde estaba la pareja. Isidro tenía mucha rabia, su esposa y el mayordomo lo habían engañado, a causa de eso había desconfiado de sus hijos y puesto a Jorge en peligro. Gracias a esa escena pudo recordar muchas cosas, incluso la pedrada que le dio Ruth en la cabeza el día que estaban caminando por el bosque. Se lo contó todo al policía, quien lo invitó para que al otro día diera sus declaraciones y ambos construyeran  un expediente a nombre de Ruth y Leopoldo para así poderlos capturar en cualquier parte. Juntos partieron en busca de la patrulla, para su sorpresa pasó tal cual como lo dijo el mayordomo, algo había impedido que llegara a su destino, estaba estrellada contra un árbol grueso y sus compañeros estaban en el piso. Corrieron a socorrerlos pero ninguno tenía signos vitales, el que estaba manejando se dio un fuerte golpe en la cabeza contra el vidrio del carro, mientras que su compañero parece haber salido volando del auto con el impacto, ya que se enterró una estaca puntiaguda que estaba en el piso en el corazón. Era muy extraña esa casualidad, si se le puede llamar así, pues solo podía ser obra de una bruja la estaca clavada en el corazón, tantas coincidencias no eran gratuitas. Isidro se encaminó a la casa de Elkin para cuidar de sus hijos y disculparse por haberse dejado engañar de su ex esposa y su malvado nuevo amante. Cuando llegó vio que el niño estaba acostado en el sillón de la sala, estaba muy dormido y pálido. Ana y Elkin estaban a su lado tocando su cabeza y poniendo algunos paños de agua en su frente. Muy apenado entró suavemente, pues la puerta estaba a medio abrir, él decidió cerrarla mientras les daba la mala noticia de que el mayordomo y su madre habían escapado. Por eso era mejor cerrar todo, y más aun, teniendo en cuenta que podían estar buscándolo para terminar el hechizo. Ana lo disculpó, pues en sí su padre no tenía la culpa porque no podía recordar nada gracias al hematoma que Ruth le ocasionó. Elkin tomó medidas y atrancó las ventanas con algunos palos de madera, puso algunos espejos en las esquinas para poder ver hacia afuera si alguien llegaba y poder actuar rápidamente. Ana recordó con ternura cuando Jorge ponía vasos de aluminio para escuchar si algún intruso llegaba, hizo lo mismo con cada puerta para sentirse más segura.  Pasaron una noche muy angustiante debido a que Jorge no despertaba, el hechizo parecía haber robado gran parte de su energía. Elkin tenía algunas piedras que había recogido en una playa de Cancún, alguna vez un chaman le dijo que con ellas se podía reconstruir la energía de una persona, así que se las puso a Jorge por todo el cuerpo, una en la cabeza, otra en el corazón y el abdomen, y dos en cada mano, esperaron un rato pero no hicieron ningún efecto. Nadie quería irse a dormir hasta que el niño despertara, pero ya estaba demasiado tarde y todos estaban agotados. Jorge fue acostado con Isidro, quien prometió protegerlo y no volverse a dejar engañar de Ruth. Pasó la noche con algo de calma, se despertaron un poco tarde, a eso de las diez de la mañana. A Elkin ya le había cogido la tarde para ir a trabajar así que tuvo que salir casi que corriendo, Ana no quiso ir a estudiar a causa de la angustia que tenía, e Isidro, por obligación, tuvo que salir a trabajar, pues necesitaban recolectar cosas para poder comer. Ana se quedó al pendiente de que su hermano despertara, pero cada vez pasaban más horas y no veía ningún cambio. Algo le llamó mucho la atención, las funciones del cuerpo de su hermano estaban totalmente funcionales, de hecho se había orinado en la ropa, lo que significaba que el correcto funcionamiento de su cuerpo no se había detenido. Quería ir al pueblo para buscar un sacerdote para que la ayudara a despertar a su hermano, pero le daba mucho miedo dejarlo solo. Luego recordó el portal espejo donde estaba la otra vez Jorge plasmado, con mucho esfuerzo lo arrastró hasta allá y lo sentó justo frente al brillante vidrio, con voz temblorosa invocó a los espíritus que allí vivían para que le regresaran la energía a Jorge que le había sido robada por Leopoldo. Después de varios minutos suplicando, pudo notar que el reflejo del espejo se tornaba un poco blanco, luego apareció un hombre joven con cara sonriente, le dijo que acercara la mano de su hermano para poder ayudarlo con su energía. Ella hizo todo lo que aquel extraño sujeto le recomendó, y en efecto, en el momento que acercó la mano de Jorge, una especie de vibración les paso a ambos, e inmediatamente Jorge empezó a abrir los ojos. En ese preciso instante la luz del espejo junto con el hombre desaparecieron y Jorge volvió a la normalidad. El niño estaba muy feliz, ya que confiaba en el portal mágico que aparecía por medio del espejo y en las personas que allí estaban atrapadas. Recordaba con exactitud todo lo que había pasado, le contó a Ana que pudo sentir cómo su alma trataba de desprenderse de su cuerpo cuando el mayordomo estaba recitando la oración del sacrificio, sentía un sueño excesivo mientras su mirada se perdía, luego pudo ver una luz que era inevitable dejar de observar, de hecho sintió cuando llegó toda su familia a ayudarlo pero por más que lo intentaba no podía voltear a mirarlos. Jorge ya no quería salir de su casa, tenía miedo de que el mayordomo pudiera encontrarlo, por eso decidió no volver a la escuela para visitar a su nueva novia, su vida estaba corriendo peligro y la escuela era un lugar donde era muy predecible que él estuviera. Ana salió para averiguar en la policía en qué había quedado el proceso del mayordomo y su madre. Cuando llegó el policía se estremeció, debido al accidente de sus compañeros aparentemente ocasionado por una bruja, pensaban que intervenir en ese caso podía traerles grandes consecuencias, incluso la muerte, aun así el policía amigo de Elkin reiteró su compromiso en ayudarlos. Gracias a la gestión de Ruth instalaron un puesto de control cerca de la casa de Elkin, así podían cuidar a Jorge cuando estuviera solo, también pegaron algunos volantes para que las personas pudieran dar información de los fugitivos. Por su parte, Jorge estaba un poco tranquilo en la casa de Elkin, el hecho de haber sobrevivido ya era una gran guanacia, por poco casi muere. Decidió adecuar la casa y mejorar su protección, pero para eso necesitaba tener conocimiento de cómo hacerlo frente a espectros del más allá. Por esa razón, se puso una camisa grande de Elkin y una gorra negra para poder salir ala calle encubierto, su plan era ir a la biblioteca de la iglesia para tomar un libro de protección contra espíritus. Cuando salió se sintió un poco tranquilo por la presencia de los policías, pero luego, al alejarse de la casa de Elkin, pudo sentir que alguien lo seguía, por mas que disimulaba para mirar hacia atrás no pudo descubrir de quién se trataba. Luego vio como a cinco metros de donde estaba una mujer tirada en el piso, fisiológicamente se parecía mucho a su madre, cuando se acercó a ver quien era confirmó sus sospechas, allí estaba Ruth tirada casi sin fuerzas suplicando por ayuda 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR