Jorge: la nueva víctima

2001 Palabras
En efecto,  Leopoldo tuvo que asumir que todas las tragedias, incluyendo la del tío, estaban relacionadas, pero que no tenían que temer, él iba a explicar con detalles lo que estaba sucediendo. Empezó esclareciendo que con cada generación se hacía necesario alimentar el ritual, el cual requería de una persona joven, casta y pura para su correcta realización. Ana Y Jorge se miraron sospechando la posibilidad que la nueva víctima podía ser Jorge, pues era el único de los hermanos que contaba con las características requeridas, y era a quien le sucedían los sucesos extraños. Jorge empezó a temblar mientras miraba a su padre con desespero, quien al notar la tensión pudo captar el mensaje de Jorge. Pero antes de reclamar al mayordomo, prefirió seguir escuchando a Leopoldo, quien hablaba con la seguridad y el conocimiento de un erudito. Este último continuó señalando que todas las generaciones de la familia materna desarrollaban un gran aprecio y sentimiento de amor hacia él, como si fuera un hijo más de cada madre, era muy extraño el vínculo, pues a pesar de ser un caso muy incomprensible, es como si todos nacieran con el mismo amor de la tatarabuela hacia él. Ruth interrumpió señalando que desde el momento de su nacimiento su madre le presentó  a Jorge, más que como un familiar, como el mejor amigo de la familia, por siempre y para siempre, recalcó. Cuando su madre murió, era el momento para que Leopoldo se fusionara con Ruth y su familia, quienes le aceptarían como ya lo habían hecho todos. Leopoldo, además de ser muy inteligente y colaborador, tenía un encanto diferente que nadie podía explicarse, ya que su presencia transmitía tranquilidad, como si la seguridad del bien estuviera siempre presente. Ana recuerda la desaparición hace varios años de su tío, del cual hasta ahora nadie tenía respuestas, a pesar del tiempo el caso ha sido remitido a diferentes funcionarios, donde ninguno ha tenido éxito. ¿Era Leopoldo el culpable de la muerte del tío? ¿Fue asesinado para perpetuar el rito de Jorge? ¿Permitió Ruth que su hermano muriera por el sacrificio sagrado? ¿Estaba la familia Serrano en peligro? Muy preocupada y sin rodeos cuestionaba al mayordomo, quien estaba muy cansado de dar explicaciones, pues ya había pasado mucho tiempo desde el inicio del interrogatorio. Ruth le sugiere continuar con su relato, sino sus hijos no tendrían tranquilidad. Leopoldo confiesa que el hermano de Ruth fue utilizado para el sacrificio, que con su madre se hizo el acuerdo de que sería el elegido. La elección no fue difícil de tomar, pues el tío tenía algunos problemas mentales, por esa razón nunca pudo estudiar, trabajar e incluso tener esposa. Le dejaron vivir más tiempo porque su pureza era inagotable, lo que no pasa con los sacrificios de gente normal, que deben hacerse en su niñez para que no sea corrompido. Leopoldo busca tranquilizarlos recalcando que su tío no sufrió, pues se le dieron unas yerbas que evitaron cualquier tipo de dolor en su cuerpo. Para el sacrificio era necesario que la sangre de la víctima fuera derramada en el rio y que fluyera en él. La manera más fácil de lograrlo era por medio de la vena del cuello, esta era cortada mientras el cuerpo se ponía de cabeza. Había que escoger una noche de luna llena, allí se sacrificaba a la persona, al tiempo que se untaba el anillo del pentágono con su sangre. Lo que precisamente mantenía el color vivo de la figura era el sacrificio, Leopoldo sabía cuándo era el momento oportuno porque el contorno de la figura perdida color y vivacidad. Tal parecía como si su madre adoptiva por medio del pentágono se comunicara para avisarle que era momento de reavivar el hechizo. El cuerpo nunca fue encontrado por las autoridades porque la tatarabuela le había enseñado a hacer un líquido por medio de elementos de la tierra para deshacer cualquier tipo de cosa, desde objetos hasta cuerpos en su totalidad. Quien es sometido a este líquido desaparece en su totalidad, como si nunca hubiera existido. Ana interrumpió al mayordomo de manera brusca, dando un puñetazo a la mesa, estaba muy molesta, pensaba que por más problemas mentales que tuviera su tío no merecía morir de esa manera, lo que el mayordomo hacía con cada generación le parecía un acto egoísta.  También cuestionaba a Ruth por permitir que le hicieran eso a su hermano. Su madre, con lágrimas en los ojos, le refutó que Leopoldo era una herencia de su árbol genealógico y que debían mantenerlo con vida, incluso le recomendó que cuando ella muriera continuaran del lado de Leopoldo, pues él se había convertido en la figura de amor de la familia materna. Ana se rehusó diciendo un no rotundo, no entendía como podían todas las generaciones seguir acolitando la vida eterna de Leopoldo, pero tenía la certeza de que con la familia Serrano su vida iba a terminar. Jorge, que era el más afectado y quien sospechaba ser la segunda víctima, no aguantó más la incertidumbre y le preguntó a Leopoldo a quien tenían en mente para el siguiente sacrificio. Leopoldo muy descaradamente se reía, al tiempo que le decía que era un niño muy inteligente, y que sus sospechas eran ciertas, Jorge era el elegido para ser el siguiente en darle más vida al mayordomo. Isidro se levanta de la mesa muy enojado, pues no iba a permitir que mataran a su hijo. ¿Cómo Ruth podía estar de acuerdo con eso? ¿Ese era el gran amor que sentía por su hijo? ¿Prefería a Leopoldo por encima de su propia creación? ¿Estaba Ruth loca? ¿La tenía el mayordomo hechizada? Con mucha ira el padre alegaba dichas preguntas sobre Ruth, quien se lavó las manos diciendo que no era ella quien elegía quién de la familia debía ser sacrificado. De hecho, parecía que la propia tatarabuela era quien lo hacía, pues el elegido empezaba a tener conexiones con el más allá y sus misterios, tal como le pasó a Jorge. El niño muy asombrado ahora comprende que su madre sí le creía cuando le decía que escuchaba cosas raras, solo que fingía no creerle para poder ocultar su secreto. Tal vez por eso lo sacó de la escuela, para que las personas no creyeran que estaba loco o para que no buscara ayuda en profesores o funcionarios. Pero, ¿Qué relación había con la fecha de su cumpleaños? Ante esto el mayordomo señaló la época de cambios que implica el día de cumpleaños, lo que traía a la vida algunas señales sobre el marcado destino. Si a partir de ese día iniciaron los misterios, significaba que la tatarabuela ya lo había elegido. Todo lo extraño que le ocurre le produce desgaste mental y corpóreo, lo que lo estaría preparando para el ritual. Isidro tenía la cara roja y la mandíbula tensionada de la rabia que tenía, no entendía cómo era posible que todos estuvieran tan tranquilos aun sabiendo el fatal destino de Jorge. Mientras tanto se preguntaba si no había algo que el pudiera hacer para cambiar el triste destino de su hijo. Cuestionaba a su esposa por no hacer algo para ayudarlo, parecía que el mayordomo era mucho más importante para ella. Isidro le hizo entender que no le entregaría a su hijo, así tuvieran que irse a vivir a otro lado y alejarlo completamente de su madre. Ana estaba de acuerdo, de hecho se levantó de la mesa para empacar de una vez sus cosas. Ruth se mostró en contra de lo que su esposo decía, argumentándoles que no había escapatoria, donde Jorge estuviera las fuerzas del más allá también estarían, no se trataba de huir de la ubicación, sino más bien de aceptar su destino. El mayordomo les explicó que a donde fuera lo iba a encontrar, pues al ser el elegido tenía conexión con Leopoldo, por medio de los espíritus que a la tatarabuela la ayudaban a cumplir su cometido, era posible no solo encontrarlo, sino también hacerlo regresar justo el día del sacrificio. Isidro no tenía ganas de rendirse, por lo que continuó con su idea de alejar a sus hijos del mayordomo, luego buscarían ayuda y alguna solución al problema. Su esposa le rogó que se quedara, pero Isidro la miraba con total desprecio, ese había sido el fin de su linda y larga relación, por encima de las creencias y destinos de la familia materna estaban sus hijos, los cuales no tenían precio. El padre quería el divorcio, y más aún, esperaba no volver ni siquiera a hablar con esa mujer indolente. Leopoldo no sabía qué hacer, era la primera vez que una generación se ponía en contra de su destino, las anteriores generaciones no llegaron a descubrir toda la verdad, por lo que la única persona a convencer en las otras ocasiones era el nuevo integrante de la rama del árbol materno. También tenía un poco de miedo, no sabía qué era capaz de hacer Isidro por salvar a su familia, cumplir esta vez con el sacrificio iba a ser una tarea muy difícil. Los dos hijos empezaron a empacar sus cosas mientras el padre buscaba una casa cercana que pudiera tomar en arrendamiento. Tenía unos ahorros que había guardado para pagar la universidad de Ana, aunque no quería gastarlos no tenía otra opción, necesitaba alejar a su familia del terrible mayordomo. Se encontró a Elkin en el camino, aprovechó para contarle sobre la confesión de Leopoldo. Elkin estaba muy asustado, estaba frente a un caso muy paranormal y peligroso en el que estaba en riesgo la vida de personas inocentes. El psicólogo iba a hablar con Jorge ese día para continuar con su proceso, pero ante las declaraciones del padre decidió devolverse para buscar en sus libros sobre algún caso parecido y saber si podía detener a Leopoldo. La madre estaba en casa desesperada viendo a sus hijos empacar, la querían abandonar y sentía mucha tristeza por eso, aunque eran consciente de que era una reacción normal, ya que ellos no entendían que Leopoldo tenía que ser eterno. El mayordomo entró a la habitación para convencerlos de que se quedaran, explicándoles que no había escapatoria ante el destino. También les mencionó los contras que podía tener no cumplir con el ritual, ya que él le había prometido a su madre que siempre cumpliría su voluntad, el no hacerlo podía atraer todas las fuerzas del mal y podía ser perjudicial para toda la familia. Jorge y Ana no le ponían mucha atención, en vez de eso seguían empacando sin mirarlo a los ojos. La atención fue atraída por el sonido de la puerta, alguien estaba golpeándola de manera desesperada. Ruth corrió a revisar y logró ver a su esposo tendido en el suelo con sangre en las manos y sin fuerzas para levantarse, parecía como si las fuerzas malignas de las que hablaba Leopoldo ya estuvieran despertando. El campo y la casa siempre habían sido un lugar muy tranquilo, y más aun a plena luz del sol, era muy escasa la vez que alguien perturbaba la paz o intentaba intimidar a los trabajadores. Al ver a su esposo en esas condiciones, Ruth cuestionaba a Leopoldo buscando respuestas a las heridas del padre, quien después de ser dejado adentro de la casa no despertaba y se veía muy débil. Ana y Jorge, al presenciar a su padre herido y desmayado, culparon a Leopoldo, quien se defendía argumentando que en el momento del suceso él estaba con ellos en la habitación tratando de convencerlos de que se quedaran. Aunque buscaban un culpable para subsanar lo ocurrido a su padre y tener a quien echarle la culpa, Ana reconoció que Leopoldo no pudo ser quien cometió el atentado contra su padre, pero si podía dar una explicación con respecto a las fuerzas malignas de las que había hablado, probablemente eso si tenía que ver con el accidente de Isidro y había que buscar una rápida solución.
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