Aperitivo nocturno

2031 Palabras
Blaine Mi casa era un caos. Con el cumpleaños de Thanos y Thadeas, mi madre había decidido arrojar la casa por la ventana. Si no me entienden, dejen que explique: mis hermanos, los primogénitos de la familia, estaban cumpliendo sus dulces veintiocho años. Un acontecimiento digno de festejar con bombos y platillos. "-Duerme conmigo Blaine..." Esa maldita frase no dejaba de dar vueltas por mi cabeza. Llegué a la conclusión de que la gorda está loca, ¿Qué otra cosa sería si se arriesga a pedirme algo así? -Blaine, te estoy hablando... ¿Cuál es su problema?, ¿Acaso no me teme?. Sigo trastornándome pensando en el sabor de su sangre, su dulzura. Por mi mente pasa el momento exacto en donde mis dientes rozaron la suavidad de su barbilla, su respiración agitada. Algo me está enloqueciendo. Y es la gorda psicópata. Un proyectil impacta de lleno en mi cara, sorprendiéndome. Observo al tirador y me encuentro a Eric riendo desmedidamente desde el otro sofá. Tomo el almohadón y se lo regreso con rabia. -¿Qué diablos contigo Eric?, ¿Acaso aún no maduras?. Como respuesta mi hermano solo carcajea provocando que me levante del sillón para enfrentarlo. No es una pelea real, pero al ser el menor de cinco hermanos he debido aprender a defenderme. -Cálmate galán-enarcó una ceja- te estaba hablando, ¿en qué piensas con tanta efusividad?- preguntó de manera picara. Oh no. Maldición no. -¡No hagas eso Eric!, ¡Te acusaré con madre! Respiro agitado, olvidé por completo a Eric a mi lado. El tercero de los Allegheny se encuentra complacido al incordiarme. Detesto que haga eso. Eric tiene la capacidad de "ver" los pensamientos en tiempo real, explicado de una manera escueta, él tiene el don de "leer el pensamiento". Aclaro en tiempo real, ya que mi hermano no tiene la capacidad de ver recuerdos o el futuro. Al menos nuestra naturaleza fue considerada en eso. - ¡Esta bien!- elevó sus manos en son de paz- olvidaré que vi al objeto de tus deseos... ¿Quién es? -No sé de qué me hablas- negué- debes estar confundido. ¿Dónde están Thanos y Thadeas?-intente inútilmente cambiar de tema. -No juegues conmigo pequeño Blaine, yo sé muy bien lo que vi- se levantó del sofá- ahora me dirás el nombre de tu súbdito o debo pedirle a madre que lo averigüe. - ¡No!- negué demasiado rápido para mi beneficio. Mi hermano coloco sus manos en los bolsillos de sus jeans, esperando por mi respuesta. Sometido a la voluntad de mi hermano termine por confesarle sobre Mikeila y el pequeño desliz que había sufrido. La cara de Eric no fue la mejor, pero no me interrumpió en ningún momento. Algo por lo que él se caracterizaba era su paciencia y comprensión. -Estas hundido Blaine- dijo golpeando mi nuca- ¿en serio no pudiste matarla? - ¡Eric! -Lo sé, lo sé... supongo que ya sabes lo que pasa ahora ¿no?-afirme de manera desganada- Blaine... no puedes beber otra sangre que no sea la de ella- suspiró- formaste un lazo hermanito, prácticamente te ataste a esa chiquilla. Mierda ya lo sabía. ¿Pero que opción tenia?. No podía matarla, no podía. -Por eso te pido que no le digas nada a madre, Eric por favor. Thanos ya me había dado esa charla, yo sabía a qué me enfrentaba esa vez. Despues de que Eric me diese su "parte" de la charla que mis hermanos se habían empecinado en hacer se despidió. Esta noche iríamos a un club a festejar, mis hermanos habían conseguido un par de personas gustosas de entregar su sangre por un par de dólares o una noche alocada. Según Eric, él no podría asistir por su agenda. Algo que no lamentaba en absoluto, estoy seguro. Llegada la noche y despues de cambiarme nos despedimos de nuestra madre. Yo iba junto a Thadeas en su nuevo auto, un Lamborghini spider, mientras que Ben y Thanos iban en otro auto. No me pregunten por qué pero los mellizos odiaban compartir, incluso espacio. La noche era tortuosamente lenta y aburrida. Las jóvenes, que placenteramente se ofrecían para que bebiéramos de ellas, hablaban sin cesar. Notaba la intensa mirada de Thanos sobre mí, que aún no hacia ninguna movida con ninguna. Es que aunque quisiera no podría. Acomodé la manga de mi camisa negra evitando la insistencia de una de las chicas. -Quiero creer que tu falta de interés por Cher-señalo con la barbilla a la chica que me miraba muy interesada- se debe a que eres tímido y no a otra cosa. No sé si era mi miedo a ser descubierto o qué, pero eso me sonó a amenaza y no pude evitar ponerme a la defensiva. -No es tu problema, hermano. Hago lo que quiero con mi vida- respire profundo- y me relaciono con quien me place. No puedes exigirme nada. En ese momento hizo acto de presencia Thadeas notando el ambiente tenso que teníamos. Me tomo del brazo y me llevo hasta la barra donde me bebí sin pensar dos vasos de whisky. -Eso fue intenso ¿no?-cuestiono- pero... ¿no te gustaría beber otra cosa?. Esta es tu noche Blaine- golpeo cariñosamente mi pecho-, estamos nosotros tres y podemos ayudarte si tus instintos se salen de control... -Gracias Thadeas, pero no es eso... yo... -No es necesario que las muerdas, lo sabes... ellas donan su sangre voluntariamente con la jeringa-explicaba tratando de convencerme- no habrá problema si tus dientes no las tocan... -Thadeas...-él seguía hablando- Thadeas.... ¡Basta!-mi hermano se callo rápidamente- Estoy bien, no te preocupes. Es tu noche así que festeja tranquilo. Quería retirarme pero eso sería darle la razón a Thanos sobre sus sospechas, infundadas pero ciertas. Me senté cerca de la barra mirando como todos bailaban, detrás de la cortina mis hermanos Ben y Thanos se alimentaban de dos muchachas mientras que Thadeas había desaparecido hace largo rato. Escuchaba la música electrónica y el aroma a sangre llegaba a mis fosas nasales. Nada comparado con lo que yo ya había probado. Estaba distraído cuando un olor dulce, al cual comenzaba a ser adicto me inundo. Lo supe instantáneamente, el objeto de mi sed estaba aquí, detrás mío. Me giré y allí estaba, tan aburrida como yo. - ¿Qué haces aquí?- la sed incomodaba mi voz haciendo molesto el hablar. Mikeila me regalo una sonrisa de labios cerrados y se sentó a mi lado. Hizo una seña al mozo que se paseaba y este le trajo una cerveza rápidamente. -Debo suponer que estas habituada a este ambiente-pregunte con sorna. -Supones bien depredador-gire los ojos- pero no por mí, mi hermana gusta demasiado de estos sitios. La mire curioso, ella al igual que yo vestía de n***o. Hasta parecía que habíamos hecho un acuerdo para combinar nuestro vestuario. -Pregunto de nuevo, ¿Qué haces aquí?. -No es tu asunto Blaine- rio- no seas entrometido. Al parecer mi noche no iba a ser tan aburrida despues de todo. Y esto recién comenzaba. Mikeila entablo una entretenida conversación con una de las muchachas "ganado", hablando de modas y otras banalidades. Sorpresivamente en ningún momento me aburrí. A pesar de que hablaban de bolsos, la gorda sabia ponerle entusiasmo a cada tema. Su pasión al hablar me mantenía animado. De un momento a otro ella se giró y me habló. - ¿Bailas depredador?-me guiño un ojo y se levantó camino a la pista. Como si me hubiese ordenado algo me levante también y camine tras ella. El perrito faldero, Blaine. Genial. Al ver a Thanos mirándome fijamente tome a Mikeila de la mano y nos dirigí a una zona de sofás. La oscuridad del ambiente nos dio la bienvenida. -Vaya, vaya... así que el tenista se avergüenza de hacer amistad con la gorda ¿no?. Esa afirmación me extraño e intenté percibir algún rastro de tristeza o rabia en su tono al hacerla. Sin embargo no había nada, ella solo sonreía de lado. -Tranquilo Blaine, nadie sabrá que te comes a la gorda. Literalmente hablando -prosiguió. -No sé qué supones pero no tengo nada de que avergonzarme-le respondí sopesando cerrar o no la cortina del privado. Como si ella me leyera el pensamiento se dirigió hacia la cortina y la cerro, dejándonos así solo con una iluminación amarillenta. Se sentó cómodamente en el sillón y se quitó sus botas. -Pues, parece que quieres ponerte cómoda-la moleste. Ella se encogió de hombros y me hablo calmadamente. -Me sacaste de la pista de baile, al menos sirve para algo y no molestes. -Admiro tu amabilidad- dije sarcástico sentándome a su lado. Si pensaba que ella se quedaría tranquila y callada estaba equivocado. Me entregue voluntariamente a un divertido interrogatorio. - ¡Son tus hermanos! -gritó sorprendida- por eso estas en el cumpleaños. -Si Thanos y Thadeas son mellizos, le siguen Eric y Ben y por ultimo tu servidor-hice una pequeña reverencia con la cabeza. -¿Puedo preguntar la diferencia de nombres?. Creo que tus hermanos mayores, los mellizos-aclaró -tienen origen griego ¿no?. Mi semblante se deterioró, y ella pareció notarlo. Este era uno de los temas que odiaba con todo mí ser. Amo a mi familia, eso lo que tengo más que claro, pero no soporto algunos comportamientos de mi madre. Rápidamente Mikeila cambio de tema, diciendo que no era necesario que contestara, al fin y al cabo no era su asunto y si preguntaba era solo por curiosidad. -No somos hijos del mismo padre- apreté mi mandíbula-, tenemos todos el apellido de madre. Thanos y Thadeas, como habrás notado, si son hermanos de sangre. Lo mismo Eric y Ben pero yo... yo no. Soy hijo del primer esposo de mi madre y hermanastro de los cuatro. Ella hizo una mueca divertida, no entendiendo en absoluto el disturbio que era nuestro árbol genealógico. -No te preocupes, yo tampoco lo entendía hasta hace un par de años-intente bromear. -No es mi asunto, ya te dije. Solo me pareció paradójica tu explicación. ¿Pero quienes somos nosotros para juzgar a nuestra familia, no?. Ojala yo pensara de la misma manera, pero para mí no era fácil. No entendía por qué mi madre había cambiado de esposo como si eligiera zapatos o porque tener hijos de cada hombre con el que se relacionaba. -Oye, depredador. Cambia esa cara ¿quieres?-me golpeo el hombro juguetona-al menos ahora ya se a quién recurrir para que me presentes a uno de tus hermanos- movió sus cejas de manera insinuante. Al oír sus palabras mi corazón se detuvo para comenzar a latir con fuerza. Mis instintos se alzaron en protesta. Comencé a sentir una posesividad que jamás había experimentado. El solo pensar en ella mirando a alguno de mis hermanos hizo que quisiera demostrarle que conmigo le bastaba. ¿Qué me paso?. Ya les dije, mis instintos habían enloquecido. La tome del brazo sentándola a horcajadas sobre mí. Ella emitió un gritito de sorpresa. - ¿Para qué quieres a uno de mis hermanos si me tienes a mí?-pregunte con una voz que incluso yo desconocí. -Bl...Blaine-miro mis ojos y sonrió. Momento ¿Sonrió?- te tengo depredador. Cuando mis cinco sentidos, humanos, volvieron a normalizarse intente quitarla de encima pero ella se negó. Tristemente noté, que cuando se negaba a hacer algo que le imponía, yo enloquecía. -Me tienes gorda-sonreí dejando relucir mis colmillos- y ahora yo tendré un aperitivo nocturno. -Espera ¿Qué?- no deje que siguiera hablando y mordí su cuello. Esta vez no hubo recuerdos que me detuvieran. En medio de mi bocado quise retractarme y dejar de beber. Solté su cuello y la mire fijamente, su vista estaba nublada por el placer que le producía ahora, mi mordida. -No pares, por favor-me rogó. Tome sus labios deleitándome con su sabor y calidez. Dándole a degustar un poco de su sangre. Con mi juicio totalmente nublado, la tome en brazos sin esfuerzo. Cosa que realmente la sorprendió. No necesitaba a ninguno de mis hermanos interrumpiendo mi banquete, menos ahora que todo estaba yendo a matices demasiado intensos. -Nos vamos gorda-la besé, esta vez jugando con su lengua-prepárate porque de esta no te salvas.
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