— ¿No crees que es algo ñoño? —pregunte a Nicole por Skype mientras acomodaba a duras penas uno de los vuelos del vestido azul que Michelle había elegido para mí. Recordé su odiosa frase "Para que luzcas como un verdadero ángel. Estoy tan emocionada por ustedes, Mikki" mientras me entregaba una vaporosa bolsa cuya firma de diseñador valía más que todas mis terapias físicas juntas. —No, es un gesto muy romántico de su parte. Fruncí mis labios, no muy convencida de haber aceptado la propuesta "sorpresa" del tenista. Que de sorpresa no tenía nada ya que, en una de las veces anteriores olvido su celular en el auto mientras bajaba a comprarme chucherías en la tienda. Allí llamaron para confirmar una reserva. Blaine me llevaría a un hotel. HO – TEL. En calidad de novios. Y yo sabía que él qu
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