“Me llamo Ali”

1631 Palabras
Alicia caminó por los matorrales que había en la finca a la que ella irrumpe en busca de ayuda, el miedo siempre está presente en su vida, le teme a todo, pero más aún a la oscuridad, la luna era su única compañera, esperaba que alguien pudiese brindarle el apoyo que necesitaba. A lo lejos visualizo una inmensa casa blanca, eran tan grande y de tres piso, ella nunca logró ver algo así de hermoso, estaba toda alumbrada, su corazón sintió tanta paz al sentir una señal en su vida, ella corrió sin fuerzas hasta llegar lo más cercano que su cuerpo le permitió, estaba a pasos de la entrada cuando escuchó los ladridos de unos enormes perros negros, eran tan grande sus dientes que ella sintió morir del miedo, el alboroto fue muy grande, ella corrió hasta la entrada de la casa y tropezó con un joven haciendo que ambos cayeran rápidamente. Derek un joven de 20 años y el hijo único de la familia, era el propietario de esos perros endemoniados, ellos solo obedecían a él, y ver como ése jovencito todo mojado le había caído encima arruinando por completo su atuendo, además que los perros estaban rasgando la ropa del jovencito, ellos no soltaran la prenda hasta que Derek no diera la orden. —Oye mocoso, ¿Quién eres y qué haces aquí? Zeus y Nevados vamos suelten, fuera de aquí— molesto por lo sucedido. Alicia se levantó y su cuerpo erguido temblaba del miedo, esos perros le daban pánico y él joven tenía una voz muy fuerte que hasta la asustó. Derek se limpio y era un desastre, tenía piensos de salir a disfrutar de una noche romántica, pero ahora sus planes fueron arruinados por un chiquillo recién aparecido. Lo cogió de la camisa y estuvo a punto de golpear su rostro hasta que su madre llegó, Alicia cerro sus ojos mientras esperaba que el golpe cayera sobre ella. —Vamos Derek, ¿dime que está sucediendo aquí? Suelta a ese niño— Derek de mala gana lo soltó, haciendo que Alicia cayera al suelo frío, estaba agotada por todo lo que le tocó batallar en las frías aguas, ella no quería morir aún, así que luchó hasta salir de la corriente, nunca pensó que llegaría a una casa tan lujosa y hermosa. Beatriz se arrodillo y le dio la mano a Alicia para que se levantara, no le gustaban las injusticias. —Mamá pensaba salir con Camila, mira lo que ha hecho ese niño, me ensucio todo— Alicia no podía creer, la estaban confundiendo con un niño, ella se miro y aun cargaba la ropa que le prestaron en el instituto, era un pantalón deportivo n***o y una franela blanca, su cabello estaba corto y n***o, ella no tenía sus pechos aun desarrollados, era plana como una tabla, era obvio que la confundieran con un niño, su tamaño tampoco la ayudaba. —Esta es una señal importante hijo, no te tocaba salir, ahora ve y busca una toalla y ayudemos al joven— Derek miró con odio a Alicia y fue en busca de la toalla, estaban aún afuera y el frío junto con la brisa hacía que Alicia temblara cada vez más. —Dime, ¿Quién eres? ¿Por qué andas todo mojado, ¿sabes que es tarde para que un niño ande por ahí solo? — Alicia cogió valor y miró a Beatriz a los ojos, nunca había mentido, pero ahora lo necesitaba, era su vida o una verdad dolorosa, esa mujer se veía amable y dulce. —Me llamo Ali y soy un joven de 17 años— Beatriz sintió lástima, ver a un niño delgado de esa manera, era preocupante, no tenía duda que llevaba una mala alimentación, le dio mucho dolor, su hija tendría esa misma edad. —Hola Ali, y dime ¿de dónde eres? — —Señora no podría decirle por que no recuerdo mucho, solo se que llevo varios meses vagando por las calles, no recuerdo de donde soy— Beatriz miro al jovencito y se le hizo extraño algo en él, era como si lo conociera de algún lugar, ella ya había visto esa carita de antes, pero no recordaba de dónde. —Bueno Ali, aquí no somos personas malas, así que puedes quedarte esta noche y mañana regresar a donde estes viviendo, y no vuelvas a entrar al río de noche, es sumamente peligroso— —Sí señora, lo tendré en cuenta, muchas gracias— Alicia se sintió aliviada, por lo menos esta noche tendría un techo en donde descansar, no tenía duda que desde ahora tendría una vida miserable al no tener un techo y la comida caliente, ella empezaría a vivir en la calle. Derek llegó con la toalla y se la entregó al joven, ya desde un principio le cayó mal, arruinó su salida con una joven de la localidad, sería su última noche ahí junto a su madre, ellos regresarán al día siguiente por la tarde a la ciudad en donde viven, tenían esa casa de campo en donde a su madre le gustaba ir a relajarse, ese lugar le daba mucha paz, Alicia se envolvió en la toalla, fue un alivio sentir el calor nuevamente en su cuerpo. —Vamos Ali, pasa adelante y te mostraré donde podrás dormir esta noche— Pero a Derek no le pareció bien que un desconocido irrumpa en su privacidad, camino detrás de su madre y la enfrento. —Mamá, ¿acaso estas mal de la cabeza? No lo conocemos— Beatriz volteo molesta, su hijo era un atrevido, ¿Cómo podría faltarle el respeto de esa manera? —Deja la grosería, acaso no ves que necesita ayuda, no es de aquí, ahora busca ropa para que le puedas prestar— mirándolo molesta, no le gustó que fuese un joven sin sentimientos. —Ya le traigo— molesto Alicia estaba asustada, ella tampoco los conocía y además ese joven era muy malo, no le importaba nada, no podía salir corriendo porque aún no tenía a donde llegar, temía que fuese como Carlos, al parecer todos los hombres eran así de agresivos. —Vamos Ali te mostraré en donde podrás descansar— Alicia asintió y siguió a la amable mujer que le estaba brindando un lugar en su casa. Ella no pudo evitar abrir su boca de par en par al ver la habitación tan hermosa, ella nunca había visto algo tan hermoso y con tantos lujos, realmente ella vivió alejada del mundo real, Derek llegó molesto y le entregó a su madre una muda de ropa pequeña que el dejo en el viaje del año anterior, igual le quedaría grande, pero no tanto como la de ahorita, Derek es deportista como su padre, practicaba fútbol Americano y lucha, él tenía el cuerpo super desarrollado, a diferencia de Alicia que sólo aparentaba ser una niña de 14 años sin haberse desarrollado. —Toma madre, termina ahí para acompañarte al dormitorio— —Ya voy, espera un momento— Beatriz terminó de entregarle la ropa a Alicia y dejó que su hijo la acompañara a su recamara, ella no sentía miedo por la presencia del joven, además que las condiciones en las que llegó no fueron las mejores, ella era una mujer con un gran corazón. —Mamá no te molestes, pero quiero a ese joven fuera de nuestra casa a la mañana, ni más ni menos, es un peligro para todos, no sabemos con qué intención llegó hasta acá— Beatriz amaba a su hijo con todo su corazón, le encantaba lo sobreprotector que podría llegar a ser, pero, aunque ella quería ser buena con todos, su hijo tenía razón. —Ya lo sé, te prometo que así será, que tengas buenas noches mi campeón hermoso te amo— —Yo también te amo mamá, buenas noches y cierra la puerta con seguro— El dejo un beso en la mejilla de su madre y espero a que ella cerrara la puerta, no tenía más opción que estar al pendiente de ese joven, no bajaría la guardia. Alicia entró al baño de lujo, era tan hermoso y los cristales brillaban estaba totalmente aseado, cuando abrió la ducha se asustó, el agua caliente salió con presión, ella la cerró y observó los colores encima de ella, decidió abrirla del otro lado y el agua salió congelada, pero su cuerpo estaba tan frío que no lo sintió en ningún momento, se miró al espejo y vio su cabello mal cortado, además que ahora era n***o, su pequeña y hermosa nariz terminó roja de tantas lagrimas derramadas, ella escuchó la conversación que el joven mantuvo con la madre, ella utilizaría la habitación y la abandonaría al amanecer. Lavo su ropa en el lavamanos y la colgo dentro del baño, se acostó y sintió tan rico, era como si durmiera encima de nubes, se quedó dormida luego de haber llorado por todo lo sucedido, extrañaba tanto a su familia, en especial a Ámbar su hermana de nacimiento, ella descanso como nunca en esa gran cama, como de costumbre se despertó temprano, aún el sol no tenía piensos en salir, pero su viaje era largo, necesitaba alejarse lo más posible de esas tierras, ella se colocó la ropa que estaba aún humedad, dejando la habitación ordenada y la ropa del joven encima de la cama doblada, salió en silencio y se encontró con una situación comprometedora, Derek estaba dormido en el sofá de la sala en bóxer, ella nunca había visto a un hombre desnudo, se asustó y salió rápidamente, lo perros estaban afuera y antes de que empezaran a ladrar ella los llamó por su nombre y los acaricio, los animales salieron junto con ella de la propiedad.
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