Enya miró de reojo a Caín antes de levantarse y tomar su teléfono. —¿Quién te llama que tienes que irte para contestar?— dijo sin dejar de mirar el televisor. Enya miró incomoda la llamada. —No seas celoso que el mujeriego aquí eres tu— bromeó alejándose antes de que pudiera detenerla. Salió de la casa al patio trasero con un par de columpios que Caín compró y que si bien Stefan no podía usar aún, sin duda Caín esperaba que los usara algún día al igual que el pequeño que aún crecía en su vientre. —¿Ada?— respondió sorprendida por la llamada.— ¿Dónde has estado? no he sabido nada de ti. Dante me dijo que Derek Walk murió, pero eso no era parte del… —Esta vivo— la cortó la elegante voz al otro lado. Una punzada fue a su vientre como un rayo. ¿Vivo? —No puede ser… —No te preocupes,

